Un equipo de neurocientíficos estudió cómo el cerebro crea y utiliza "mapas cognitivos": estructuras mentales que organizan la información aprendida para ayudarnos a tomar decisiones flexibles y hacer nuevas inferencias en situaciones desconocidas. Para ello, diseñaron una tarea discriminativa en ratas, usando inhibición óptica para desactivar selectivamente dos regiones cerebrales: la corteza prelímbica y la corteza orbitofrontal.
Los resultados fueron claros: cuando inhibían la corteza orbitofrontal, las ratas perdían la capacidad de saber dónde estaban dentro de su "mapa mental", como si perdieran la brújula. En cambio, al inhibir la corteza prelímbica, las ratas no podían activar correctamente el mapa relevante para la situación, aunque mantenían cierta capacidad de discriminación.
Esto abre una puerta importante: comprender cómo estas dos áreas colaboran en la toma de decisiones flexible podría explicar las alteraciones cognitivas en trastornos como la adicción o la esquizofrenia, donde estos mapas mentales no funcionan adecuadamente.