Investigadores británicos entrevistaron a diez mujeres supervivientes de violencia sexual que padecen dolor pélvico crónico para entender cómo dan sentido a ambas experiencias. El estudio, realizado mediante entrevistas online semiestructuradas, fue analizado con análisis temático reflexivo y reveló tres temas principales: el silenciamiento de las mujeres por parte de profesionales sanitarios (sintiéndose ignoradas, desmentidas o despreciadas), la necesidad de un enfoque biopsicosocial integrado, y los esfuerzos activos de las mujeres por recuperar sus narrativas y buscar atención adecuada.
Los hallazgos muestran que la vergüenza se acumula entre ambas experiencias traumáticas, y que las mujeres expresan frustración ante una atención fragmentada y suposiciones sobre orígenes puramente psicológicos del dolor. El estudio subraya que los sistemas sanitarios deben reconocer el impacto complejo y bidireccional de la violencia sexual y el dolor crónico, evitando descrédito y fragmentación.
En la práctica clínica, esto significa que los profesionales necesitan ofrecer atención compasiva y mantener a las mujeres como protagonistas de su propio cuidado, en lugar de silenciarlas o asumir que el dolor es 'solo psicológico'. Un enfoque integrado que considere lo biológico, psicológico y social es fundamental.