Un panel internacional de expertos ha revisado la evidencia científica sobre cómo reducir el miedo, la ansiedad y el dolor asociados a las vacunas. El trabajo actualizó las guías clínicas de 2015 analizando estudios controlados hasta enero de 2025 y utilizando un método riguroso (enfoque GRADE) para evaluar la calidad de la evidencia.
El equipo identificó 16 recomendaciones agrupadas en cinco áreas (los «5Ps»): proceso (educación clara), procedimiento (técnicas de inyección), posición física y actividad, medicamentos y estrategias psicológicas. Siete de ellas son «fuertes»—respaldadas por evidencia de calidad moderada o alta—, como las intervenciones multicomponente en el proceso o ciertos apoyos nutricionales en bebés. Las otras nueve son «condicionales», basadas en evidencia débil, incluyendo recomendaciones contra usar vídeos como distracción en lactantes.
En la práctica, estas guías buscan personalizar la experiencia según cada persona (edad, preferencias, contexto) y mejorar la calidad de la atención vacunal. No es solo sobre eliminar molestias: se trata de empoderar tanto a profesionales como a pacientes y cuidadores con herramientas probadas.