Investigadores entrevistaron a 37 inmigrantes cristianos africanos en Houston para entender cómo describen la relación entre religión y medicina tras mudarse a Estados Unidos, donde la medicina domina institucionalmente. Los participantes explican esta relación mediante dos marcos interpretativos: "hacer la medicina sagrada" (viéndola como instrumento de la curación divina) y "hacer la religión saludable" (describiendo prácticas como la oración en términos de sus beneficios físicos y psicológicos).
Los entrevistados ubican el origen de la curación en Dios y ven las prácticas médicas como el medio mediante el cual llega. Incluso los sanadores tradicionales se evalúan por el mismo criterio: se reconoce su eficacia, pero se juzga su legitimidad según reconozcan de dónde procede realmente la sanación. Además, describen las congregaciones religiosas como activamente comprometidas con la salud.
Estos hallazgos sugieren que el razonamiento sobre la fuente de la curación puede mantener unido un sistema de salud plural, y que las congregaciones religiosas podrían ser aliados valiosos en iniciativas de promoción de la salud comunitaria.