Un análisis reciente examina cómo millones de personas utilizan chatbots basados en inteligencia artificial no solo para obtener información, sino para recibir apoyo emocional, procesar problemas personales y establecer lo que ellos perciben como relaciones genuinas. Según los datos presentados, casi el 48,7% de individuos que reportan problemas de salud mental han usado algún modelo de lenguaje grande con propósitos terapéuticos o de apoyo.
La investigación identifica tres marcos relacionales clave: la IA como sustituto de terapeuta, como compañero o confidente, y como pareja romántica. Los beneficios son reales: estos sistemas pueden producir reducciones genuinas de síntomas, aliviar la soledad y facilitar la expresión emocional de formas que de otro modo serían difíciles de acceder.
Sin embargo, los mismos sistemas que facilitan la apertura emocional también pueden generar daño: los chatbots alucinan orientación clínica, validan creencias problemáticas y manejan crisis sin responsabilidad clara. El análisis sugiere que la integración responsable requiere diseño transparente, vías de derivación cuidadosas y un compromiso firme con la conexión humana, no solo advertencias legales.