Un análisis teórico reciente propone un marco conceptual para entender cómo el cambio climático puede aumentar la incidencia de violencia de género a nivel mundial. Los investigadores identifican cinco mecanismos clave: alteraciones en la fisiología y psicología humana, inseguridad económica y pérdida de empleo, escasez de recursos naturales, cambios en los patrones migratorios, e interrupción de infraestructuras y servicios esenciales.
Según los autores, la literatura científica actual tiene grandes vacíos porque depende demasiado de encuestas domésticas que miden la violencia de manera muy estrecha y en contextos no representativos. Esta limitación ha impedido comprender realmente cómo el estrés climático puede disparar o intensificar comportamientos violentos contra las mujeres.
El trabajo propone recomendaciones metodológicas para ampliar cómo estudiamos esta conexión. Si bien es un análisis teórico, subraya la urgencia de investigación empírica que conecte fenómenos climáticos con distintos tipos de violencia de género, más allá de lo medido convencionalmente.