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📎 Guía gratuita · Familia

Ansiedad de separación en niños

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para los lloros en la puerta, el dolor de tripa de los domingos y el «no quiero ir» de cada mañana.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a una casa con la ventana encendida

Si quien no quiere ir es un niño mayor o un adolescente, y lleva semanas faltando, la guía que buscas es no quiere ir al colegio.

La idea de fondo. Que a un niño le cueste separarse es normal a ciertas edades: aparece hacia los ocho meses y vuelve con fuerza en cada cambio —guardería, colegio, mudanza—. Lo que hace que se quede y crezca no es el miedo, sino lo que hacemos los adultos para quitárselo: alargar la despedida, volver a asomarnos, dejarle en casa «hoy solo». Cada una de esas cosas alivia el momento y le confirma que había motivo para preocuparse. Todas las herramientas de aquí abajo van de lo mismo: despedidas cortas, cumplir lo que dices y practicar separaciones pequeñas cuando no hay presión.

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Seis herramientas

Herramienta 1

La despedida corta es lo que funciona, y es lo que más cuesta

Alargarla parece más cariñoso y hace justo lo contrario: cada minuto de más le confirma al niño que hay algo de lo que preocuparse, porque si no, no estarías ahí dándole vueltas. Los estudios de guardería van todos en la misma dirección: los niños con despedidas cortas se calman antes.

Hazlo así: un abrazo, una frase fija y te vas. Treinta segundos. La frase siempre la misma: «te quiero, vengo a buscarte después de comer». Y no vuelvas a asomarte.

Herramienta 2 · La que quita la incertidumbre

Dile cuándo vuelves con algo que él pueda entender

«Luego» y «dentro de tres horas» no significan nada a los cuatro años. Un niño maneja mucho mejor las referencias de la rutina que las del reloj, y saber el punto exacto del día en que apareces le quita la incertidumbre, que es lo que de verdad duele.

Hazlo así: usa un momento del día, no una hora: «después de comer», «cuando acabéis el patio». Y cúmplelo con precisión: la primera vez que llegas tarde, el sistema se cae.

Herramienta 3

Practica separaciones pequeñas cuando no pasa nada

Si la única separación de la semana es la peor de todas —la puerta del cole un lunes—, no hay forma de que aprenda. Como cualquier miedo, este baja con exposición graduada: ratos cortos, en sitios seguros, sin drama.

Hazlo así: empieza por diez minutos en casa de los abuelos, luego media hora, luego una tarde. Siempre avisando de que te vas y volviendo cuando dijiste.

Herramienta 4

No le prometas que no va a pasar nada malo

Es la tentación de todo padre y le hace un flaco favor: le enseña que la tranquilidad viene de que alguien le garantice el futuro. Y como nadie puede, la próxima vez pedirá la garantía otra vez, y más fuerte. Es el mecanismo por el que la ansiedad crece.

Hazlo así: cambia la garantía por confianza en él: en vez de «no va a pasar nada», «sé que lo vas a llevar bien, y si te cuesta se lo dices a tu profe».

Herramienta 5

El dolor de tripa es real: trátalo como real y no cedas

La ansiedad duele de verdad, en la tripa y en la cabeza. Que el dolor sea real no significa que quedarse en casa sea la respuesta: quedarse alivia hoy y hace que mañana duela más, porque confirma que el cole era peligroso.

Hazlo así: valida y sostén a la vez: «te duele de verdad, ya lo sé; es lo que hace el nervio. Vamos igual, y si sigue doliendo a media mañana que me llamen».

Herramienta 6

Mírate a ti también, porque se contagia

Los niños leen la cara del adulto antes que la situación. Si tú vas a la puerta del cole con angustia, él aprende que la puerta del cole es un sitio para estar angustiado, aunque le digas lo contrario.

Hazlo así: si sabes que se te va a poner mal cuerpo, que le lleve la otra persona unos días. No es rendirse: es no darle la señal equivocada mientras tú lo trabajas.
Cuándo pedir ayuda. Si lleva más de un mes, si le impide hacer vida normal —no duerme fuera, no va a cumpleaños, no se queda con nadie— o si ha aparecido de golpe después de algo concreto, eso ya se mira con un profesional de infantil, y cuanto antes menos cuesta. Si además hay lloros por la noche, tienes miedos nocturnos en niños, y para las mañanas complicadas, qué ayuda en la vuelta al cole.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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