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📎 Guía gratuita · Trabajo

Cuando estás metido en un divorcio o un juicio

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para los meses de proceso, que desgastan más que cualquier día concreto.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a una casa con la ventana encendida
La idea de fondo. Lo que desgasta de un proceso así casi nunca es un día concreto: es vivir en alerta durante meses, con el tema ocupando la cabeza a todas horas y sin que eso adelante nada. Por eso lo que más alivia no es ganar nada, es acotar: darle un rato fijo al asunto y sacarlo del resto del día. Y hay una confusión que sale carísima y conviene deshacer pronto: mucha gente espera que la sentencia le dé la razón moral, y un juzgado no sirve para eso. Reparte bienes y tiempos. Lo otro —que se reconozca lo que pasó— se resuelve en otro sitio, si es que se resuelve.

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Seis herramientas

Herramienta 1

Esto es una carrera de fondo, no un sprint

Un proceso puede durar meses o años, y la gente entra con la energía de aguantar tres semanas. Cuando se alarga, el desgaste no viene de ninguna vista concreta: viene de vivir en alerta todo el tiempo.

Hazlo así: asume desde el principio que va para largo y organízate para eso: no puedes estar al cien por cien de tensión durante un año. Baja el listón a propósito.

Herramienta 2 · La que recupera el resto del día

Ponle un rato al asunto, y fuera de ese rato no existe

Sin horario, el tema ocupa el día entero: mensajes al abogado a las once de la noche, releer conversaciones, ensayar respuestas en la ducha. Y eso no adelanta nada del proceso.

Hazlo así: reserva un rato fijo —media hora, tres días por semana— para papeleo, correos y pensar en ello. Fuera de ahí, si aparece, se apunta y se aparca hasta el siguiente rato.

Herramienta 3

Que la comunicación sea aburrida y por escrito

Cada mensaje con reproche alimenta el conflicto y, además, puede acabar leído por gente ajena. La comunicación gris —hechos, fechas, logística— desactiva más que cualquier argumento ganador.

Hazlo así: escribe como si fuera un correo de trabajo con alguien que te cae regular: datos, sin adjetivos y sin responder a las provocaciones. Y déjalo reposar una hora antes de enviarlo.

Herramienta 4

A los hijos, ni de mensajeros ni de jueces

Es el daño más evitable de todos. Preguntarles qué hace el otro, contarles lo que ha pasado o mandar recados a través de ellos les pone en medio de una guerra que no es suya.

Hazlo así: la información de adultos se la pasan los adultos. Y una frase para ellos, repetida: esto es entre nosotros dos, y los dos os queremos igual.

Herramienta 5

Separa lo legal de lo emocional, que no se resuelven igual

Mucha gente espera que la sentencia le dé la razón moral, y no sirve para eso: reparte bienes y tiempos. Confundirlas lleva a pelear cosas que salen carísimas y no reparan nada.

Hazlo así: antes de pelear algo, pregúntate si es por el bien concreto o por que se reconozca lo que pasó. Lo segundo no lo va a resolver un juzgado.

Herramienta 6

No te quedes solo con quien te dice lo que quieres oír

En estos procesos es fácil rodearse únicamente de gente que alimenta el enfado. Sienta bien un rato y te deja peor: te mantiene ahí meses.

Hazlo así: busca al menos a una persona que te hable claro y que te saque del tema. Y protege dos o tres cosas de tu vida que no tengan nada que ver con esto.
Cuándo pedir ayuda. Si llevas meses sin dormir, si no puedes trabajar o si el tema te ocupa el día entero, merece la pena que alguien te acompañe mientras dura. Y si hay hijos por medio, tienes separación con hijos. También soltar el rencor y superar una ruptura.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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