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📎 Guía gratuita · Familia

Separación: cómo contárselo a los hijos

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis cosas que marcan la diferencia en cómo lo viven los hijos: qué contar, qué callar y qué errores son los que más daño hacen sin querer.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a una casa con la ventana encendida
La idea de fondo. Lo que la investigación señala una y otra vez es que a los hijos no les hace daño la separación en sí, sino el conflicto entre los padres, sobre todo si es delante de ellos y sostenido en el tiempo. Dicho de otra forma: una separación bien llevada protege más que una convivencia rota. Todo lo que sigue va en esa dirección — bajar el conflicto y dejarles fuera de él.

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Seis herramientas

Herramienta 1

Contadlo juntos, una sola vez y con la misma versión

Que lo cuenten los dos, a la vez y con un relato acordado evita que el niño reciba dos historias distintas y tenga que decidir cuál se cree. Es lo que más protege de la sensación de tener que elegir bando.

Hazlo así: preparad antes qué vais a decir, en dos o tres frases, y decidlo en casa, sin prisa y sin planes justo después. Que sea un momento en que podáis quedaros con él.

Herramienta 2 · La más importante

Que quede claro que no es culpa suya

Casi todos los niños, sobre todo por debajo de los diez años, buscan qué hicieron ellos para provocarlo. Aunque parezca obvio, hay que decirlo con todas las letras y más de una vez.

Hazlo así: usa la frase directa: «esto es una decisión de papá y mamá, tú no has hecho nada y no puedes arreglarlo». Y repítela en las semanas siguientes, porque una sola vez no basta.

Herramienta 3

Explica lo concreto, no los motivos

A un niño le angustia mucho más no saber dónde va a dormir, con quién estará el martes o si cambia de colegio que entender por qué os separáis. Los motivos adultos no le corresponden.

Hazlo así: cuenta el día a día: dónde vivirá cada uno, cómo serán las semanas, qué se mantiene igual. Y no le carguéis con los detalles del conflicto, ni ahora ni cuando sea mayor.

Herramienta 4

No le pongáis de mensajero ni de confidente

Pedirle que le diga algo al otro, preguntarle qué hace en la otra casa o desahogarte con él te alivia a ti y le coloca a él en el peor sitio posible: en medio.

Hazlo así: la comunicación entre adultos, entre adultos. Y si necesitas desahogarte —que es legítimo—, que sea con alguien de tu edad o con un profesional, no con tu hijo.

Herramienta 5

Dos casas, normas parecidas

No hace falta que todo sea idéntico, pero sí que lo esencial coincida: horarios de sueño, pantallas, deberes. Cuando una casa es «la de las normas» y otra «la de la fiesta», el niño lo paga en forma de conflicto constante.

Hazlo así: acordad tres o cuatro reglas básicas que se cumplan en las dos casas y dejad lo demás al criterio de cada uno.

Herramienta 6

Cuenta con reacciones a destiempo

Es normal que las primeras semanas parezca que lo lleva bien y que meses después aparezcan rabietas, problemas de sueño, bajón escolar o vuelta a conductas de más pequeño. No significa que lo hayáis hecho mal.

Hazlo así: acompaña sin dramatizar: nombra lo que ves, permite el enfado y mantén las rutinas. Si dura más de unas semanas o le afecta mucho al colegio, consultadlo con un profesional.
Si el conflicto os supera. Si no conseguís acordar ni lo básico, si las conversaciones acaban siempre mal o si el niño ya está metido en medio, la mediación familiar y la orientación a padres funcionan y evitan años de desgaste. Y si lo que hay es una situación de violencia, esto es otra cosa: en España tienes el 016, gratuito y sin rastro en la factura.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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