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📎 Guía gratuita · Estudio

Volver a estudiar de adulto

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para cuando te has apuntado a algo con treinta, cuarenta o cincuenta años y no sabes de dónde vas a sacar el tiempo ni si serás capaz.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a una balanza con los dos platos
La idea de fondo. Hay dos miedos aquí y solo uno está justificado. El de «ya no tengo cabeza» no lo está: se aprende perfectamente de adulto, distinto pero no peor, y con la ventaja de entender mejor lo que se estudia porque tienes experiencia detrás. El que sí está justificado es el del tiempo: casi todo el que abandona lo hace por logística, no por dificultad. Por eso lo que decide si terminas no es la capacidad, son las franjas fijas en el calendario y haberlo hablado en casa antes de empezar.

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Seis herramientas

Herramienta 1

Estudias distinto, no peor

La idea de que a partir de cierta edad ya no se aprende es falsa. Lo que cambia es cómo: se memoriza con más esfuerzo pero se comprende y se relaciona mucho mejor, porque tienes experiencia detrás.

Hazlo así: apóyate en lo que tienes: relaciona lo nuevo con lo que ya sabes de tu vida y de tu trabajo. Eso es exactamente lo que le falta a un chaval de dieciocho.

Herramienta 2 · La que decide si terminas

El problema real es el tiempo, no la capacidad

Casi todos los abandonos de adultos son por logística, no por dificultad: se estudia en los huecos, y los huecos desaparecen en cuanto la vida se complica una semana.

Hazlo así: no estudies «cuando puedas». Pon franjas fijas en el calendario, aunque sean cortas, y trátalas como una cita a la que no se falta. Cuarenta minutos protegidos rinden más que tres horas teóricas que nunca llegan.

Herramienta 3

Estudia haciendo, no releyendo

Releer y subrayar dan sensación de estar aprendiendo y son de lo menos eficaz que hay. Lo que funciona es intentar recordar sin mirar, y repartirlo en el tiempo.

Hazlo así: cierra el libro y escribe lo que recuerdes. Luego comprueba. Y repasa lo de hace una semana, no solo lo de hoy. Cuesta más y por eso funciona. Tienes la guía «Para estudiantes».

Herramienta 4

Negocia con tu casa antes de empezar

Volver a estudiar quita horas de algún sitio, y ese sitio suele ser la familia. Si no se habla antes, se convierte en conflicto a los dos meses.

Hazlo así: siéntate con tu pareja o con quien convivas y acordad qué franjas son de estudio y qué se reajusta mientras dure. Con fecha de revisión, para que no parezca indefinido.

Herramienta 5

Cuidado con el «yo ya no valgo para esto»

Los primeros exámenes o entregas suelen ir peor de lo esperado, y ahí es donde mucha gente lo deja. No es falta de capacidad: es falta de práctica, y se recupera rápido.

Hazlo así: date un plazo antes de juzgarte: dos meses o el primer bloque completo. Y compara con tu punto de partida, no con el compañero de veinte años que no tiene hijos.

Herramienta 6

Ten claro para qué lo haces

Cuando llega el cansancio, el motivo es lo único que sostiene. Y si el motivo era vago, no aguanta.

Hazlo así: escribe en una frase para qué es esto: un cambio de trabajo, una asignatura pendiente contigo, ganar libertad. Ponla donde estudias y léela los días malos.
Si te está costando más de la cuenta. Si te bloqueas en los exámenes, si llevas meses aplazando ponerte, o si esto va con una autoexigencia que te está amargando el proceso, se trabaja bien y suele desatascarse rápido. Tienes también «Ansiedad ante los exámenes», «Concentrarte y dejar de procrastinar» y «Síndrome del impostor».
Para estudiar. Las técnicas que de verdad aguantan la comparación —y las que no— están en técnicas de estudio que sí funcionan.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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