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📎 Guía gratuita · Ansiedad

Volver a confiar en tu cuerpo

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para después de un infarto, un cáncer, una operación o un susto que acabó bien y que te ha dejado pendiente de cada molestia.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a una alarma que suena

Si no ha habido ninguna enfermedad y lo que hay es buscar síntomas sin parar, la guía que buscas es buscar síntomas en internet.

La idea de fondo. Después de un problema de salud serio, el cuerpo deja de ser un sitio seguro: cualquier molestia se lee como el principio de lo mismo. Eso no es exagerar, es lo que hace cualquier cerebro después de un susto grande. Y tiene una trampa: la duda parece que se cerraría con más pruebas, y no se cierra —cada prueba tranquiliza dos o tres semanas y vuelve—. Lo que sí funciona es tener un plan escrito con tu médico sobre qué se vigila y cada cuánto, dejar de comprobar entre medias, y volver a usar el cuerpo por pasos, que es como se vuelve a habitar.

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Seis herramientas

Herramienta 1

Pon el susto donde estaba

Después de un problema de salud, el cuerpo deja de ser un sitio seguro. Cualquier molestia se lee como el principio de lo mismo, y eso no es exagerar: es lo que hace cualquier cerebro después de un susto grande.

Hazlo así: date cuenta de que la alarma está calibrada al alza por lo que pasó, no por lo que pasa ahora. Eso no lo quita, pero cambia cómo lo interpretas.

Herramienta 2 · La que corta el círculo

Acuerda con tu médico qué se vigila y cada cuánto

La duda no se cierra con más pruebas: cada prueba tranquiliza dos o tres semanas y luego vuelve, y las pruebas de más también tienen sus riesgos. Lo que sí cierra es un plan escrito.

Hazlo así: pídele a tu médico un plan concreto: qué se revisa, con qué frecuencia, y qué síntomas sí son motivo de consulta inmediata. Con eso escrito, lo demás no es motivo de consulta.

Herramienta 3

Deja de comprobar, aunque cueste

Palparse, mirarse, tomarse la tensión cada día, buscar en internet, preguntar a los tuyos si te ven bien. Todas son la misma conducta y todas alimentan la misma duda.

Hazlo así: ponle un tope a la más frecuente y ve bajándolo. Y pide a los tuyos que dejen de contestarte cuando preguntes si te ven bien: es un favor, aunque no lo parezca.

Herramienta 4

Vuelve a moverte, por pasos y con permiso

Después de un problema de salud mucha gente deja el ejercicio por miedo, y eso empeora las dos cosas: la forma física y la confianza. El cuerpo se vuelve a habitar usándolo.

Hazlo así: pregunta a tu médico qué puedes hacer y empieza por debajo de eso. Subir despacio y sin sustos es lo que devuelve la sensación de que el cuerpo aguanta.

Herramienta 5

Cuenta con las fechas señaladas

El aniversario de aquello, la revisión anual, volver al hospital. Son días en los que todo sube, y pillan por sorpresa a quien creía que ya lo tenía superado.

Hazlo así: ponlos en el calendario y prepáralos: que no sean días de estar solo ni de tomar decisiones. Saber que va a costar quita la mitad del susto.

Herramienta 6

Habla de lo que pasó, aunque ya esté resuelto

Mucha gente no lo cuenta porque «ya está bien» y porque no quiere preocupar. Pero pasar un susto de salud deja marca aunque acabe bien, y lo que no se cuenta se queda dando vueltas.

Hazlo así: cuéntaselo a alguien de confianza, entero, incluida la parte del miedo. Y si notas que aquello sigue apareciendo sin que lo llames, mira el cribado de estrés postraumático.
Cuándo pedir ayuda. Si esto te ocupa horas al día, si has vuelto varias veces a urgencias por lo mismo o si te ha cambiado la vida más que la propia enfermedad, conviene tratarlo: la ansiedad por la salud responde bien a la terapia de conducta y bastante rápido. Tienes ansiedad por la salud y buscar síntomas en internet.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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