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📎 Guía gratuita · Familia

El sueño de los niños: qué ayuda

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para las casas donde nadie duerme del tirón: qué es esperable a cada edad, qué se puede cambiar y cómo sostenerlo sin acabar agotados.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a una cama con la luna asomando
La idea de fondo. Con el sueño infantil circula de todo: métodos contradictorios, culpa a partes iguales y muy poca información sobre qué es normal. Antes de aplicar nada conviene distinguir dos cosas: lo que es propio de la edad y por tanto no hay que arreglar, y lo que sí depende de hábitos que están en vuestra mano. Casi todo lo que funciona se reduce a regularidad, previsibilidad y a que los adultos de la casa lleguen enteros al final del día.

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Seis herramientas

Herramienta 1

Ajusta las expectativas antes que al niño

Buena parte del sufrimiento de los padres viene de comparar con lo que «debería» hacer un niño de esa edad. Despertarse por la noche es normal durante los primeros años, y hay mucha variabilidad entre niños sanos.

Hazlo así: antes de aplicar ningún método, mira si el problema es del niño o de una expectativa. Que se despierte a los dieciocho meses no significa que algo vaya mal.

Herramienta 2

La hora de levantarse ordena la noche

Igual que en adultos, el reloj interno se ancla por la mañana. Compensar una mala noche dejándole dormir hasta tarde descoloca la siguiente, y así se encadenan semanas malas.

Hazlo así: mantén una hora de levantarse parecida todos los días, también el fin de semana, y ajusta la siesta a la edad en lugar de alargarla para compensar.

Herramienta 3 · La que más cambia las cosas

Una rutina corta, igual y aburrida

Los niños se duermen mejor con una secuencia predecible que con una noche llena de novedades. La rutina no tiene que ser larga: tiene que ser siempre la misma.

Hazlo así: de veinte a treinta minutos, en el mismo orden y con luz cada vez más tenue: baño o pijama, cena ligera, cuento, luz baja, cama. Pantallas fuera de esa franja.

Herramienta 4

Cuidado con el sitio donde se duerme la primera vez

Todos nos despertamos brevemente varias veces por la noche. Si el niño se duerme en brazos o en el salón y despierta en otro sitio, es normal que reclame. Que empiece la noche donde va a pasarla reduce esos avisos.

Hazlo así: acuéstale somnoliento pero despierto, en el sitio donde va a dormir. Puedes acompañarle todo lo que quieras: acompañar y dormirle no son lo mismo.

Herramienta 5

Elige un enfoque y sé constante, sea cual sea

Hay métodos más y menos graduales, y hay familias a las que les encaja uno u otro. Lo que no funciona es cambiar de estrategia cada tres noches: eso enseña al niño que insistiendo cambian las reglas.

Hazlo así: decide con la otra persona adulta qué vais a hacer, escribidlo y sostenedlo al menos dos semanas antes de valorar. Y elegid algo que os veáis capaces de sostener a las tres de la mañana.

Herramienta 6

Vuestro descanso también entra en la ecuación

Unos padres agotados tienen menos paciencia, más discusiones y más probabilidad de tirar la toalla a mitad. Repartir las noches no es solo por vosotros: sostiene el plan.

Hazlo así: turnaos las noches en lugar de que siempre se levante la misma persona, aunque una lo lleve mejor. Y si podéis, dormid por bloques: cuatro horas seguidas rinden más que ocho interrumpidas.
Cuándo consultarlo. Habla con el pediatra si ronca fuerte o hace pausas al respirar, si le cuesta muchísimo dormirse todas las noches durante meses, si está muy irritable o somnoliento de día, o si el problema del sueño aparece junto a otros cambios de conducta. Y si lo que está agotado es el ambiente de casa más que el niño, orientar eso también se trabaja.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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