El sesgo del statu quo
Cambiar y no cambiar no compiten en igualdad: lo de siempre parte con ventaja solo por ser lo de siempre.
Qué es
Ante dos opciones parecidas, elegimos con mucha más frecuencia la que ya está en marcha. No porque sea mejor: porque cambiar exige una decisión y quedarse no exige ninguna. La inercia no se siente como una elección, y por eso no se examina. A esto se le suma que un fallo por haber cambiado escuece bastante más que el mismo fallo por haberse quedado quieto.
Dónde aparece
En la tarifa del banco o del móvil que nadie revisa en años. En el puesto que se aguanta porque buscar otro da pereza. En las suscripciones que se renuevan solas —que están diseñadas exactamente para esto—. Y en la donación de órganos, donde los países en los que hay que apuntarse tienen tasas bajísimas y los países en los que hay que darse de baja las tienen altísimas, con la misma gente detrás.
En lo personal aparece como una frase muy concreta: «así llevamos años». Puede ser cierto y puede ser bueno; el problema es cuando se usa como argumento, porque no lo es.
Qué se puede hacer
Su pariente cercano, que es el que hace que quedarse pese tanto, es la aversión a la pérdida. Y si lo que tienes delante es una decisión de las gordas, están tomar decisiones difíciles y lo dejo o sigo.
De dónde sale esto. Samuelson, W. y Zeckhauser, R. (1988). Status quo bias in decision making. Journal of Risk and Uncertainty, 1(1), 7–59. Lo de la donación de órganos es de Johnson, E. J. y Goldstein, D. (2003), Science, 302(5649), 1338–1339.
¿Y si no es solo curiosidad? Si la ansiedad, el ánimo o cualquiera de estas cosas te está complicando el día a día, se puede trabajar con alguien. Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649: consulta online para toda España y presencial en Valencia.
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