El sesgo de autoservicio
Aprobé porque estudié; suspendí porque el examen estaba fatal. Las dos frases salen de la misma boca sin despeinarse.
Qué es
Al explicar lo que nos pasa, nos quedamos con la causa que nos deja mejor: los resultados buenos los atribuimos a lo que somos y los malos a lo de fuera. Protege la autoestima a corto plazo y sale caro a medio, porque una causa externa no se puede corregir: si el examen estaba mal puesto, no hay nada que cambiar de cara al siguiente.
Y tiene una versión al revés, que en consulta se ve mucho más a menudo: gente que hace exactamente lo contrario —lo bueno fue suerte, lo malo fui yo—. Es el mismo mecanismo con el signo cambiado, y hace bastante más daño.
Dónde aparece
En las notas, en los resultados de ventas y en cualquier evaluación. En pareja, donde cada uno recuerda con detalle lo que aportó y a grandes rasgos lo que aportó el otro —si preguntas por separado qué porcentaje de las tareas de casa hace cada uno, la suma pasa del cien por cien casi siempre—. Y en los equipos, donde el proyecto que sale bien tiene muchos padres.
Qué se puede hacer
Si lo que te pasa es la versión de darle la vuelta contra ti, están hablarte mejor, la autoexigencia y el síndrome del impostor. Su pariente al mirar a los demás es el error de atribución.
De dónde sale esto. Miller, D. T. y Ross, M. (1975). Self-serving biases in the attribution of causality: fact or fiction? Psychological Bulletin, 82(2), 213–225. Lo del reparto de tareas es de Ross, M. y Sicoly, F. (1979), Journal of Personality and Social Psychology, 37(3), 322–336.
¿Y si no es solo curiosidad? Si la ansiedad, el ánimo o cualquiera de estas cosas te está complicando el día a día, se puede trabajar con alguien. Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649: consulta online para toda España y presencial en Valencia.
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