← Todas las guías
📎 Guía gratuita · Autoestima

Hablarte mejor

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para dejar de ser tu peor crítico y empezar a tratarte como tratarías a alguien a quien quieres. Sencillas, con respaldo, explicadas por un psicólogo.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a un espejo de mano
La idea de fondo. La autoestima no se sube repitiéndote delante del espejo que eres maravilloso. Se construye cambiando el trato que te das cuando las cosas van mal. El objetivo no es quererte más de golpe, sino dejar de machacarte. Estas herramientas van justo a eso.

¿Prefieres guardarla o imprimirla? Descárgala en PDF para tenerla a mano.

Seis herramientas

Herramienta 1 · La más rápida

Háblate como le hablarías a un amigo

Con un amigo que ha metido la pata eres comprensivo y le animas. Contigo, por lo mismo, te insultas. No es que uno merezca más que otro: es que el trato que te das está desajustado. Prestarte a ti la misma voz que le das a los demás lo corrige.

Hazlo así: cuando te descubras diciéndote algo duro, pregúntate: «¿le diría esto a un amigo en mi situación?». Si la respuesta es no, dale la vuelta y dítelo a ti como se lo dirías a él. Cuesta al principio, pero funciona.

Herramienta 2

Pilla a tu crítico con las manos en la masa

La voz que te machaca funciona mejor cuanto más camuflada va, porque la vives como «la verdad». En cuanto la reconoces como lo que es —una voz, no un hecho—, pierde fuerza. No hay que discutir con ella, solo verla venir.

Hazlo así: cuando notes el tono de reproche, ponle nombre: «ahí está otra vez mi crítico». Ese pequeño gesto de darte cuenta ya te saca de dentro del pensamiento y te pone a un paso de distancia.

Herramienta 3

Cambia el «soy» por el «he hecho»

Hay mucha diferencia entre «soy un inútil» y «esto me ha salido mal». El primero te define entero y no deja salida; el segundo habla de una acción concreta, que se puede cambiar. La autocrítica abusa del «soy»; tú devuélvela al «he hecho».

Hazlo así: cuando te caces con una etiqueta global («soy torpe», «no valgo»), reescríbela en concreto: «hoy me ha salido mal esta cosa». Un hecho puntual se puede corregir; una etiqueta solo pesa.

Herramienta 4 · La que más cambia las cosas

Trátate con la mano en el pecho

Tratarte con amabilidad cuando lo pasas mal no es autoengaño ni ponerte excusas: es lo que de verdad ayuda a recuperarte y volver a intentarlo. Machacarte, en cambio, hunde y paraliza. Se llama autocompasión y tiene mucho respaldo.

Hazlo así: en un mal momento, date tres frases. Una: «esto duele / es difícil» (reconocerlo). Dos: «a cualquiera le pasaría, no soy el único» (es humano). Tres: «¿qué necesito ahora?» (algo amable). Puedes ponerte una mano en el pecho mientras lo haces; ayuda más de lo que parece.

Herramienta 5

Reúne pruebas, no solo sensaciones

La autocrítica es un juez tramposo: solo mira lo que sale mal y borra todo lo que haces bien. Sentir que «no valgo» no es un dato, es una sensación. Para equilibrarla hay que anotar los hechos que esa voz se salta.

Hazlo así: cada noche apunta tres cosas que hoy hayas hecho bien o resuelto, por pequeñas que sean (una llamada que te costaba, ayudar a alguien, cumplir algo). No es postureo: es darle a tu cabeza las pruebas que ignora.

Herramienta 6

Pon límites a la comparación

Compararte con la mejor versión editada de los demás (sobre todo en redes) es gasolina para el crítico: siempre pierdes, porque comparas tu interior con su escaparate. Recortar ese goteo baja la autocrítica más de lo que crees.

Hazlo así: detecta qué cuentas o momentos te dejan peor y reduce su dosis (silenciar, menos scroll a ciertas horas). Y cambia con quién te comparas: en vez de con otros, contigo mismo de hace un año. Ahí sí ves lo que has avanzado.
Y si te supera. Todos tenemos una voz crítica; el problema es cuando no calla y te hunde el día a día, el ánimo o las relaciones. Si te pasa, no es que seas «débil» ni «demasiado sensible»: es una señal para pedir ayuda. La autocrítica y la autoestima se trabajan muy bien en terapia, y no hace falta estar hundido para empezar.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

Cómo trabajo y cómo pedir cita →