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Registro de enfados

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Qué lo encendió, cuánto subió, qué hiciste y cómo acabó. No es para dejar de enfadarte.

El enfado no es el problema. Lo que se hace con él, sí. Enfadarse es una reacción normal a que algo te importe y te lo pisen, y no hay forma de apagarla a voluntad. Lo que sí cambia con la práctica es lo de en medio: qué haces en los treinta segundos siguientes. Este registro no puntúa lo enfadado que estás; sirve para que a las tres semanas veas repetirse la misma hora, la misma persona y la misma frase.
Rellénalo después, no en caliente. Con el pico arriba no se escribe bien y encima le da vueltas a lo mismo. Cuando haya bajado —esa tarde, esa noche— es cuando la casilla de «cómo acabó» se contesta con sinceridad, que es la que dice si te compensó.
Nada de esto sale de tu navegador. Lo que escribas se guarda solo en este dispositivo: no se envía a ningún servidor, no hay cuenta y no hay correo. Ni yo ni nadie puede verlo. Lo borras entero cuando quieras, y tienes un botón para copiarlo o imprimirlo si quieres llevártelo a tu psicólogo.

Añadir una anotación

Lo que pasó justo antes, contado como lo grabaría una cámara.
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0 · nada10 · a tope

Suele avisar antes en el cuerpo que en la cabeza. Saber por dónde te avisa a ti es media pelea.
A los diez minutos y al día siguiente. Esta es la casilla que dice si te compensó.

Lo que llevas

Un aviso práctico. Como esto vive en tu navegador, si borras los datos de navegación o cambias de dispositivo, se pierde. Si llevas semanas apuntando y no quieres arriesgarte, cópialo de vez en cuando y guárdalo donde tú quieras.

¿Y si esto pide algo más que una hoja?

Un registro enseña el patrón; lo que se hace con el patrón ya es el trabajo de terapia. Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649: trabajo online para toda España y presencial en Valencia. Escríbeme y te cuento cómo trabajo, sin compromiso.

Cómo trabajo y cómo pedir cita →

Lo que apuntas aquí no lo ve nadie más que tú: se queda en tu dispositivo. Si algún día quieres enseñármelo, me lo traes tú.