← Todas las guías
📎 Guía gratuita · Familia

Problemas con tus hermanos

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para las comidas que acaban mal, los agravios de hace treinta años y el reparto de cuidar a los padres.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a una casa con la ventana encendida
La idea de fondo. Con los hermanos pasa algo que no pasa con nadie más: en cuanto os juntáis, cada uno vuelve al papel que tenía a los quince, aunque hoy tengáis cuarenta y cinco. Y casi nunca se discute por lo que se discute: debajo de la herencia o del comentario de la cena suele haber quién fue el preferido y quién se llevó la peor parte. Dos cosas ayudan mucho: hablar directamente en vez de a través de los padres, y aceptar que entre aguantar y cortar hay muchísimo espacio. Se puede tener una relación cordial y de baja intensidad, y eso no es un fracaso.

¿Prefieres guardarla o imprimirla? Descárgala en PDF para tenerla a mano.

Seis herramientas

Herramienta 1

Seguís representando los papeles de hace treinta años

En una comida familiar cada uno vuelve a ser el responsable, el gracioso o el conflictivo que fue a los quince, aunque hoy tengáis cuarenta y cinco. Los papeles los sostiene la familia entera, no solo vosotros dos.

Hazlo así: la próxima vez, fíjate en qué papel te toca a los diez minutos de entrar por la puerta. Verlo no lo quita, pero deja de pillarte por sorpresa.

Herramienta 2 · La que explica casi todo

Casi nunca discutís por lo que discutís

La herencia, quién cuida de los padres, un comentario en la cena. Debajo suele haber algo mucho más viejo: quién fue el preferido, quién se llevó la peor parte, quién se fue y quién se quedó.

Hazlo así: pregúntate qué agravio antiguo se está colando en esta discusión. Si aparece uno, esa conversación es otra y hay que tenerla aparte, no a gritos en el postre.

Herramienta 3

Reparte las tareas con números, no con buena voluntad

Cuidar a un padre mayor es donde más hermanos se rompen, y casi siempre por lo mismo: «se hace lo que se puede» significa que lo hace el que vive más cerca. Sin números no hay reparto, hay resignación.

Hazlo así: poned por escrito qué hay que hacer, cuántas horas es cada cosa y quién la coge. Y lo que no pueda hacer alguien, que lo compense de otra forma. Lo desarrollo en hermanos y cuidar a los padres.

Herramienta 4

Habla con él, no a través de tus padres

Contárselo a la madre para que se lo diga es lo que convierte una diferencia entre dos en un conflicto de cuatro. Y deja a los padres de mensajeros, que es un sitio horrible.

Hazlo así: lo que tengas con tu hermano, se lo dices tú. Y si alguien te trae un recado de su parte, la respuesta es: «que me lo diga él».

Herramienta 5

Puedes bajar el trato sin romper

Se plantea como si hubiera dos opciones, aguantar o cortar, y hay muchísimo espacio en medio. Con un hermano se puede tener una relación cordial y de baja intensidad, y eso no es un fracaso.

Hazlo así: decide tú a qué distancia quieres estar: cuánto os veis, de qué habláis y de qué no. No hace falta anunciarlo ni justificarlo, se hace y ya está.

Herramienta 6

Suelta la reparación que esperas

Mucha gente aguanta años esperando que el hermano reconozca lo que hizo, o que los padres admitan que hubo trato desigual. A veces eso no llega nunca, y la espera te cuesta más a ti que a nadie.

Hazlo así: pregúntate qué estás esperando exactamente. Si es probable, pídelo con palabras. Si no lo es, el trabajo va de soltarlo, y eso se hace mejor acompañado.
Cuándo pedir ayuda. Si esto te está costando el sueño, si cada reunión familiar te deja hundido varios días, o si hay debajo algo grande —malos tratos, un trato desigual muy marcado, una herencia que ha roto la familia—, merece la pena trabajarlo con alguien. No para arreglar a tu hermano, que no depende de ti, sino para que a ti te cueste menos.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

Cómo trabajo y cómo pedir cita →