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📎 Guía gratuita · Duelo

Después de perder un embarazo

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para las semanas y los meses después de un aborto espontáneo o una pérdida gestacional, cuando el mundo sigue como si no hubiera pasado nada.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a una vela encendida
La idea de fondo. Este duelo tiene una crueldad añadida: casi nadie lo reconoce como duelo. No hay ritual, ni baja larga, ni la gente sabe qué decir, y muchas veces ni siquiera se había contado el embarazo. Así que se pierde algo real y hay que llorarlo en privado, muchas veces mientras se vuelve al trabajo a los tres días. Lo que ayuda es lo mismo que en cualquier duelo, con un añadido: soltar la culpa, que aquí es casi universal y casi siempre injustificada.

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Seis herramientas

Herramienta 1

Es un duelo, aunque casi nadie lo trate así

Se pierde un embarazo y el mundo sigue como si nada: no hay entierro, no hay baja larga, no hay condolencias. Pero lo que se ha perdido no es un embarazo: es un hijo imaginado, con nombre a veces y con futuro montado.

Hazlo así: llámalo por su nombre: es un duelo. Y los duelos no se aceleran ni se resuelven siendo fuerte. Necesitan tiempo y necesitan poder contarse.

Herramienta 2 · La que más falta hace

No fue culpa tuya

Casi todas las mujeres repasan qué hicieron mal: el café, el esfuerzo, el viaje, el disgusto. La gran mayoría de las pérdidas tempranas se deben a alteraciones cromosómicas del embrión y no había nada que hacer.

Hazlo así: cuando llegue el repaso de culpa, córtalo con el dato. Y si te está ocupando el día entero, pregúntaselo directamente a tu ginecólogo: oírlo de quien te atendió pesa más que leerlo.

Herramienta 3

La pareja también está de duelo, y a otro ritmo

Es de los duelos que más desajusta a las parejas: uno lo ha vivido en el cuerpo y el otro no; uno quiere hablar y el otro tirar hacia delante; uno quiere volver a intentarlo ya y el otro no puede pensarlo.

Hazlo así: no interpretéis la diferencia de ritmo como falta de cariño. Ponedlo en palabras: «yo necesito hablarlo», «yo necesito no hablarlo hoy». Y buscad un rato fijo a la semana para el tema, en vez de que aparezca a cualquier hora.

Herramienta 4

Decide qué cuentas y a quién

Contarlo alivia y también expone a comentarios torpes bienintencionados: «ya vendrá otro», «mejor ahora que más adelante», «eres joven». Duelen bastante.

Hazlo así: elige a dos o tres personas a las que sí quieras contárselo entero, y ten una frase corta para el resto: «hemos tenido una pérdida y prefiero no hablar de ello». No debes explicaciones a nadie.

Herramienta 5

Cuidado con las fechas

La fecha en la que salías de cuentas, el aniversario de la pérdida o el embarazo de una amiga pueden tumbarte meses después. No es un retroceso: es como funcionan los duelos.

Hazlo así: anticípalas. Ten decidido qué harás ese día y con quién, en vez de que te pille por sorpresa. Y date permiso para no ir a un bautizo o a un baby shower.

Herramienta 6

Vuelve a intentarlo cuando tú puedas, no cuando toque

Hay mucha prisa alrededor —del entorno, del reloj biológico, a veces propia— y volver a intentarlo antes de estar preparada suele traer un embarazo vivido con mucho miedo.

Hazlo así: la parte médica la marca tu ginecólogo; la emocional la marcas tú, y no tienen por qué coincidir. Si al intentarlo aparece ansiedad alta, díselo a quien te lleve el embarazo: existe seguimiento para esto.
Cuándo pedir ayuda. Si pasados unos meses no puedes retomar tu vida, si hay ansiedad alta, imágenes que vuelven solas o culpa que no afloja, existe el duelo perinatal como campo específico y hay profesionales formados en él. También hay asociaciones de familias que han pasado por lo mismo y ayudan mucho.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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