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📎 Guía gratuita · Trabajo

Cuando el paro se hace largo

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para cuando llevas meses buscando y empieza a costar hasta levantarse.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a un escritorio con un ordenador y una taza
La idea de fondo. Estar sin trabajo mucho tiempo hace daño por una vía que casi nadie ve venir: no es el dinero, es que se cae la estructura. Sin horas fijas el día se deshace, se duerme peor, se sale menos y a los dos meses cuesta hasta hacer una llamada. Es el mismo mecanismo que mantiene una depresión, y por eso lo primero de esta lista es poner horario aunque no haya nada que hacer. Lo segundo que cambia mucho las cosas es cambiar el marcador: si mides «me han llamado», puedes hacerlo todo bien y sentirte fracasado a diario, porque eso no depende de ti. Mide las conductas.

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Seis herramientas

Herramienta 1 · La que sostiene todo lo demás

Ponle horario al día, aunque no haya nada que hacer

Lo que más deteriora en un paro largo no es el dinero: es que se cae la estructura. Sin horas fijas el día se deshace, se duerme peor, se sale menos y en dos meses cuesta hasta hacer una llamada. Es exactamente el mecanismo de la depresión.

Hazlo así: levántate a la misma hora todos los días laborables, vístete como si salieras y ten tres bloques marcados. Aunque uno de ellos sea andar una hora.

Herramienta 2

Mide lo que haces, no lo que consigues

Si el marcador es «me han llamado», puedes hacerlo todo bien durante meses y sentir que fracasas cada día, porque eso no depende de ti. Lo que depende de ti son las acciones.

Hazlo así: ponte un objetivo de conductas: dos candidaturas y un contacto al día, por ejemplo. Cumplido eso, el día está hecho, te llamen o no.

Herramienta 3

Que buscar trabajo no ocupe las catorce horas

Buscar todo el día no aumenta las posibilidades y sí garantiza llegar quemado. Además convierte cada rato de descanso en culpa, y así no se descansa.

Hazlo así: acota la búsqueda a un horario, por ejemplo de nueve a dos, y cierra. Lo de después es tuyo y no hay que justificarlo.

Herramienta 4

No dejes de ver a la gente, que es lo primero que se cae

Cuando uno lleva tiempo parado, empieza a evitar los sitios donde le van a preguntar. Y así se pierde a la vez el apoyo y la vía por la que salen la mayoría de los trabajos, que sigue siendo la gente que te conoce.

Hazlo así: ten preparada una frase corta y sin drama para cuando pregunten: «sigo buscando, en lo mío». Dicha así, la conversación pasa y tú te quedas.

Herramienta 5

Cuidado con lo que te estás contando sobre ti

Meses de silencios y de currículums sin respuesta llevan casi siempre al mismo sitio: «no valgo». Y eso ya no es información sobre el mercado, es una conclusión sobre ti que empieza a decidir si te presentas o no.

Hazlo así: cuando aparezca, sepáralo: «no me han llamado» es un hecho; «no valgo» es una interpretación. Tienes el método en el registro de pensamientos.

Herramienta 6

Ocupa el hueco con algo que no sea buscar

El trabajo no solo daba dinero: daba a qué dedicar el tiempo, con quién estar y para qué levantarse. Si solo se sustituye la parte del dinero, el resto sigue vacío.

Hazlo así: mete una cosa fija a la semana que no tenga nada que ver con encontrar trabajo: un curso, voluntariado, deporte con gente. Cuenta como parte de la búsqueda, aunque no lo parezca.
Cuándo pedir ayuda. Si ya te cuesta levantarte, si has dejado de ver a la gente o si llevas semanas pensando que no vales, eso ya no es el paro: es un ánimo bajo que se ha instalado encima, y tiene tratamiento. Tienes cuando no tienes ganas de nada, cuando te despiden y ansiedad por dinero.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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