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📎 Guía gratuita · Decisiones

No sé qué hacer con mi vida

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para cuando llevas meses —o años— dándole vueltas al rumbo y sigues exactamente en el mismo sitio.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a una balanza con los dos platos
La idea de fondo. La pregunta «qué hago con mi vida» no tiene respuesta porque pide algo único y definitivo, y eso no existe para nadie. La vocación no se encuentra pensando en el sofá: se construye probando cosas y enganchándose a lo que se hace, que es un proceso de meses. Y hay una trampa importante: cuando el ánimo está bajo todo parece gris por igual, y entonces el problema no es de rumbo sino de estado de ánimo. Conviene descartarlo antes de tomar decisiones grandes.

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Seis herramientas

Herramienta 1

La pregunta está mal hecha

«Qué hacer con mi vida» pide una respuesta única, definitiva y para siempre. Nadie la tiene, ni la gente que parece tenerla. Formulada así, la pregunta no se puede contestar y solo produce angustia.

Hazlo así: cámbiala por otra que sí tiene respuesta: «¿qué quiero probar en los próximos tres meses?». Esa se contesta, y además se puede comprobar.

Herramienta 2 · La que desatasca

La vocación no se encuentra pensando: se construye probando

La idea de que existe una cosa esperándote y hay que dar con ella hace mucho daño. Lo que ocurre de verdad es que uno se engancha a lo que hace, y engancharse lleva meses de hacerlo mal.

Hazlo así: elige dos cosas que te den algo de curiosidad y ponles una fecha de prueba de tres meses cada una. No para decidir tu vida: para tener datos en vez de suposiciones.

Herramienta 3

Separa lo que te gusta de lo que se te da bien y de lo que te pagan

Se mezclan y por eso el nudo no se deshace. Son tres cosas distintas y casi nunca coinciden del todo en el mismo sitio.

Hazlo así: haz tres listas en tres columnas. Lo interesante está en lo que se repite en dos, no en el imposible que aparezca en las tres.

Herramienta 4

Mira qué haces cuando nadie te lo pide

Cuando llevas tiempo perdido, «qué me apetece» no da respuesta. Pero lo que haces sin que nadie te obligue, aunque parezca una tontería, sí que informa.

Hazlo así: repasa la última semana: ¿en qué se te ha ido el tiempo por gusto? Qué buscas, qué lees, qué miras. Ahí hay más información sobre ti que en cualquier test vocacional.

Herramienta 5

Cuidado con confundir esto con un bajón

Cuando el ánimo está bajo, todo parece igual de gris y ninguna opción ilusiona. Entonces no es un problema de rumbo: es que el aparato de ilusionarse está apagado.

Hazlo así: sitúate con el test de depresión. Si sale moderado o más, el orden es tratar eso primero: decidir el rumbo con el ánimo hundido sale mal.

Herramienta 6

Decide con plazo, y date permiso para equivocarte

La parálisis casi nunca viene de no saber qué elegir, sino del miedo a elegir mal y perder el tiempo. Pero no elegir también es una elección, y esa sí que se lleva los meses seguro.

Hazlo así: ponle fecha: «el 30 elijo una y la pruebo seis meses». Si sale mal, habrás perdido seis meses y sabrás algo. Dándole vueltas también pierdes seis meses y no sabes nada.
Cuándo pedir ayuda. Si esto lleva años, si va con no dormir o con no poder disfrutar de nada, o si cada vez que intentas decidir te bloqueas de verdad, conviene mirarlo con alguien: muchas veces por debajo hay un estado de ánimo bajo o una ansiedad de fondo, y eso sí se trata.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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