Ruidos que te sacan de quicio: misofonía
Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649
Seis herramientas para cuando oír masticar, sorber o respirar te llena de rabia, comer en familia se ha vuelto un mal rato y te dicen que exageras.
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Seis herramientas
Herramienta 1
Ponle nombre: no es manía
A la reacción intensa de rabia o angustia ante sonidos concretos —masticar, sorber, respirar, un boli repiqueteando— se le llama misofonía. Está descrita, le pasa a bastante gente y no es que seas una persona difícil.
Herramienta 2 · La clave
El problema no es el volumen, es la anticipación
Casi nunca empieza con el sonido: empieza antes, cuando ves el plato acercarse o sabes quién se va a sentar al lado. Para entonces ya estás en guardia, y en guardia cualquier ruido entra multiplicado.
Herramienta 3
Tapones y auriculares, con cabeza
Ayudan en el momento y son legítimos. El problema es cuando se convierten en la única solución: cuanto más los usas, más insoportable se vuelve el silencio y más se estrecha la vida.
Herramienta 4
Habla con los tuyos sin acusar
La misofonía tensa las casas: quien la sufre acaba pareciendo que odia a su familia, y la familia acaba comiendo con miedo. La conversación funciona mucho mejor si la planteas como algo que te pasa a ti y no como algo que hacen ellos mal.
Herramienta 5
Trabaja la reacción, no el sonido
No se puede quitar el ruido del mundo, pero sí bajar la respuesta. Aquí funcionan las mismas herramientas que en la ansiedad: cuerpo primero, y exposición progresiva y controlada después.
Herramienta 6
Mira cómo está el resto de tu vida
La sensibilidad al ruido sube mucho con el cansancio, el insomnio, el estrés sostenido y la ansiedad. Muchas rachas malas de misofonía coinciden con rachas malas de todo lo demás.
¿Y si quieres trabajarlo con alguien?
Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.
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