Miedo a volar: cómo perderlo
Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649
Seis herramientas para dejar de pasarlo mal semanas antes de un vuelo, y para no seguir organizando tus viajes alrededor de lo que no quieres coger.
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Seis herramientas
Herramienta 1
Averigua qué temes exactamente
No es lo mismo temer que el avión se caiga que temer marearte, encontrarte mal a diez mil metros o no poder salir. El primero es un miedo al accidente; los otros dos son miedo a las propias sensaciones o al encierro, y se trabajan distinto.
Herramienta 2
Aprende cómo funciona el avión, una sola vez
Entender qué son las turbulencias, para qué sirven los ruidos del tren de aterrizaje o qué pasa si falla un motor reduce bastante el miedo al accidente. Pero solo si se hace una vez y en frío.
Herramienta 3 · La que más cambia las cosas
Vuela sin muletas, no solo vuela
Muchas personas vuelan medicadas, con alcohol o agarradas a un ritual, y luego no entienden por qué el miedo no baja después de veinte vuelos. Es que el cerebro no llegó a comprobar nada: atribuye el haber sobrevivido a la muleta.
Herramienta 4
Trabaja las sensaciones en tierra
Si lo que temes es marearte o tener una crisis dentro, puedes provocar y tolerar esas sensaciones sin subirte a nada: son las mismas que produce la activación.
Herramienta 5
Prepara el vuelo con cabeza
Los detalles ayudan más de lo que parece: llegar sin prisas, elegir asiento en el pasillo si temes el encierro o sobre el ala si te marea el movimiento, evitar el café y llevar algo que te enganche la atención de verdad.
Herramienta 6
No canceles
Cada vuelo que anulas confirma el miedo y hace el siguiente más difícil. Y en el aeropuerto, media vuelta en el último momento es lo que más caro sale a la larga.
¿Y si quieres trabajarlo con alguien?
Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.
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