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📎 Guía gratuita · Miedos

Miedo a los perros

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para dejar de dar rodeos, con el método que se usa para cualquier fobia.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a una escalera de peldaños que sube
La idea de fondo. Todo el asunto se explica con una frase: cruzar de acera es lo que mantiene el miedo, no lo que lo alivia. Cada rodeo baja la ansiedad al momento y le enseña a tu cabeza que cruzar te salvó de algo; como nunca compruebas qué habría pasado, el miedo queda intacto y un poco más grande. Lo que sí lo baja es lo contrario, y tiene dos reglas: se sube por peldaños de menos a más, y en cada uno hay que quedarse hasta que la ansiedad baja, no hasta que uno aguanta. Irse en el pico es lo único que hace que la próxima vez cueste más. Con eso, esta es de las fobias que mejor responden.

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Seis herramientas

Herramienta 1 · La que explica por qué no se pasa solo

Deja de cruzar de acera: ahí está el problema

Cada vez que das un rodeo, el miedo baja al momento y te enseña que cruzar te salvó. Como nunca compruebas lo que habría pasado, el miedo queda intacto y un poco más grande. La evitación es lo que lo mantiene, no lo que lo alivia.

Hazlo así: empieza a contar cuántos rodeos das en una semana. Ese número es tu punto de partida y lo que hay que bajar.

Herramienta 2

Monta la escalera antes de empezar

Nadie pasa de cruzar de acera a acariciar un perro. Se sube por peldaños: ver fotos, ver vídeos, mirar uno atado a lo lejos, estar en el mismo parque, acercarte con dueño delante, tocarlo.

Hazlo así: escríbela y ordénala de menos a más. Tienes la herramienta hecha en jerarquía de exposición.

Herramienta 3

Quédate hasta que baje, no hasta que puedas

La regla que decide si esto funciona o no: si te vas cuando la ansiedad está en lo más alto, la próxima vez será peor. Si te quedas, baja sola —siempre baja— y el cuerpo aprende que se puede estar ahí.

Hazlo así: quédate hasta que la ansiedad haya bajado más o menos a la mitad. Apunta cuánto tardó: la próxima vez tardará menos, y verlo escrito es lo que sostiene.

Herramienta 4

Empieza con un perro tranquilo y con dueño

La exposición se hace en condiciones que puedas controlar, no lanzándote a lo peor. Un perro mayor, tranquilo, atado y con su dueño delante es el escenario donde se empieza.

Hazlo así: pídeselo a alguien de confianza. Explícale que necesitas que el perro esté quieto y que tú vas a acercarte a tu ritmo, no al del perro.

Herramienta 5

Quítate las muletas poco a poco

Ir siempre acompañado, cruzar mirando al móvil, llevar algo en la mano por si acaso. Alivian y son la trampa: mientras estén, tu cabeza atribuye a la muleta que no pasara nada.

Hazlo así: una vez que un peldaño ya te salga con la muleta, repítelo sin ella. Ese segundo paso es el que consolida.

Herramienta 6

Aprende a leer a un perro, que quita bastante miedo

Parte del miedo viene de no saber interpretar lo que hace. Saber qué significan las orejas, el rabo o quedarse rígido convierte a un animal impredecible en uno bastante más legible.

Hazlo así: infórmate de lo básico en señales caninas. No sustituye a la exposición, pero hace los primeros peldaños más llevaderos.
Cuándo pedir ayuda. Si el miedo te está limitando por dónde andas, si evitas visitas a casas con perro o si viene de una mordedura o un susto serio, con un profesional se avanza mucho más rápido: son de los tratamientos más eficaces que hay. Tienes también superar una fobia y miedo al miedo.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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