Miedo a las agujas y a la sangre
Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649
Seis herramientas para cuando un análisis te quita el sueño la noche anterior, te mareas en la consulta o llevas años aplazando pruebas que deberías hacerte.
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Seis herramientas
Herramienta 1
Esta fobia funciona al revés que las demás
En casi todos los miedos la tensión sube y se queda arriba. En la fobia a la sangre, las agujas y las heridas ocurre algo distinto: primero sube y luego se desploma de golpe, y esa caída de tensión es lo que provoca el mareo y el desmayo. No es debilidad ni nervios: es un reflejo del cuerpo.
Herramienta 2 · La importante
Tensión aplicada: la técnica que sí sirve aquí
Es la herramienta con más respaldo para este miedo concreto, descrita por Lars-Göran Öst en los años ochenta y usada desde entonces. Consiste en tensar los músculos grandes para subir la tensión arterial justo cuando iría a caer.
Herramienta 3
Ve tumbado y dilo al llegar
Muchos desmayos se evitan solo con la postura. Y el personal sanitario lo oye a diario: no vas a sorprender a nadie ni a hacer perder tiempo.
Herramienta 4
Exposición por pasos, no de golpe
Evitar los análisis funciona a corto plazo y hace el miedo más grande a largo. Lo que lo baja es acercarse por pasos, cada uno repetido hasta que aburre.
Herramienta 5
No mires si no quieres, pero no cierres los ojos apretados
Girar la cabeza está bien. Lo que no ayuda es la vigilancia extrema: cerrar los ojos con fuerza mientras intentas adivinar por el tacto en qué momento va el pinchazo mantiene la alerta al máximo.
Herramienta 6
Que no te deje sin atención médica
El coste real de este miedo no es el mal rato: es la analítica que no te haces, la vacuna que aplazas o el embarazo que se lleva peor. Ahí es donde deja de ser una molestia y pasa a ser un problema de salud.
¿Y si quieres trabajarlo con alguien?
Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.
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