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📎 Guía gratuita · Miedos

Miedo a las agujas y a la sangre

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para cuando un análisis te quita el sueño la noche anterior, te mareas en la consulta o llevas años aplazando pruebas que deberías hacerte.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a una escalera de peldaños que sube
La idea de fondo. Este miedo tiene una peculiaridad que conviene saber: es el único donde el cuerpo, después de activarse, deja caer la tensión de golpe. Por eso hay desmayos aquí y no en el miedo a volar o a hablar en público. Y por eso la instrucción habitual de «relájate» es justo la contraria a la que necesitas. Lo que funciona es tensar los músculos para sostener la tensión arterial, y acercarse a la situación por pasos en lugar de evitarla. Es una de las fobias que mejor responde al tratamiento.

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Seis herramientas

Herramienta 1

Esta fobia funciona al revés que las demás

En casi todos los miedos la tensión sube y se queda arriba. En la fobia a la sangre, las agujas y las heridas ocurre algo distinto: primero sube y luego se desploma de golpe, y esa caída de tensión es lo que provoca el mareo y el desmayo. No es debilidad ni nervios: es un reflejo del cuerpo.

Hazlo así: entender esto ya cambia cosas, porque la técnica que funciona aquí es la contraria a la de otros miedos. En vez de relajarte, vas a tener que tensar.

Herramienta 2 · La importante

Tensión aplicada: la técnica que sí sirve aquí

Es la herramienta con más respaldo para este miedo concreto, descrita por Lars-Göran Öst en los años ochenta y usada desde entonces. Consiste en tensar los músculos grandes para subir la tensión arterial justo cuando iría a caer.

Hazlo así: aprieta piernas, brazos y tronco durante unos 15 segundos, hasta notar calor en la cara. Suelta 20 o 30 segundos sin llegar a relajarte del todo. Repite cinco veces. Practícalo cinco días antes de la cita, y hazlo también en la sala de espera y durante el pinchazo.

Herramienta 3

Ve tumbado y dilo al llegar

Muchos desmayos se evitan solo con la postura. Y el personal sanitario lo oye a diario: no vas a sorprender a nadie ni a hacer perder tiempo.

Hazlo así: al llegar, di «me suelo marear, ¿puedo tumbarme?». Con las piernas algo elevadas la sangre vuelve mejor a la cabeza. Nada de ir en ayunas ni deshidratado si puedes evitarlo.

Herramienta 4

Exposición por pasos, no de golpe

Evitar los análisis funciona a corto plazo y hace el miedo más grande a largo. Lo que lo baja es acercarse por pasos, cada uno repetido hasta que aburre.

Hazlo así: haz tu escalera: ver una foto de una jeringuilla, ver un vídeo de una extracción, sostener una jeringuilla sin aguja, acompañar a alguien a un análisis, hacerte tú uno. No pases de escalón hasta que el anterior te resulte soso.

Herramienta 5

No mires si no quieres, pero no cierres los ojos apretados

Girar la cabeza está bien. Lo que no ayuda es la vigilancia extrema: cerrar los ojos con fuerza mientras intentas adivinar por el tacto en qué momento va el pinchazo mantiene la alerta al máximo.

Hazlo así: mira a otro lado y ocupa la cabeza: cuenta hacia atrás de tres en tres, describe la habitación en voz baja o habla con quien te acompañe. Y sigue tensando.

Herramienta 6

Que no te deje sin atención médica

El coste real de este miedo no es el mal rato: es la analítica que no te haces, la vacuna que aplazas o el embarazo que se lleva peor. Ahí es donde deja de ser una molestia y pasa a ser un problema de salud.

Hazlo así: si llevas años esquivando pruebas necesarias, trátalo. Es una de las fobias que mejor y más rápido responde: se resuelve muchas veces en unas pocas sesiones.
Cuándo pedir ayuda. Si el miedo te está haciendo aplazar analíticas, vacunas o revisiones necesarias, o si te desmayas cada vez, merece la pena tratarlo: la exposición con tensión aplicada tiene muy buenos resultados y suele ser un trabajo corto.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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