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📎 Guía gratuita · Pareja

Cuando tu pareja bebe demasiado

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para cuando lo has hablado mil veces, siempre acaba mal y no sabes si insistir, callarte o irte.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a dos bocadillos de diálogo enfrentados
La idea de fondo. Aquí hay una verdad incómoda que ahorra años: no puedes conseguir que otra persona deje de beber. Lo que sí puedes es dejar de hacer las dos cosas que sin querer lo sostienen —tapar las consecuencias y discutirlo en caliente— y decidir qué haces tú. Suena poco, y es lo único que ha demostrado mover algo. Y mientras tanto, cuidarte tú no es egoísmo: es lo que te permite seguir de pie.

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Seis herramientas

Herramienta 1

Habla de conductas, no de etiquetas

La palabra «alcohólico» cierra la conversación en un segundo: el otro se defiende y ahí se acaba. Los hechos concretos, en cambio, son difíciles de discutir.

Hazlo así: en vez de «tienes un problema con la bebida», di lo que has visto: «el sábado no te acordabas de la vuelta a casa» o «llevas cinco noches seguidas». Datos, sin adjetivos.

Herramienta 2 · La del momento

Elige el momento: nunca borracho, nunca en la bronca

Hablarlo mientras bebe no sirve de nada —no se retiene y se responde a la defensiva— y hablarlo en mitad de una discusión convierte el tema en munición.

Hazlo así: busca un momento tranquilo, sobrio y sin prisa. Y avisa de que quieres hablar de algo, para que no llegue por sorpresa.

Herramienta 3

Deja de tapar las consecuencias

Poner la excusa en el trabajo, limpiar el desastre, pagar lo roto, llevarle a casa. Se hace por amor y por vergüenza, y tiene un efecto contrario al que buscas: quita justo lo que empuja a cambiar.

Hazlo así: deja de dar explicaciones por él o por ella. No es castigar; es dejar de sostener. Avisa antes de que vas a dejar de hacerlo, para que no parezca una venganza.

Herramienta 4

Ten claro qué depende de ti

No puedes hacer que otra persona deje de beber: eso lo decide quien bebe. Sí puedes decidir qué haces tú, qué aguantas y hasta dónde.

Hazlo así: escribe dos listas: lo que puedes cambiar tú y lo que no. La segunda es más larga de lo que te gustaría, y aceptarla es lo que te devuelve algo de aire.

Herramienta 5

Pon límites concretos y cúmplelos

Los ultimátums que no se cumplen enseñan que no pasa nada. Uno solo, pequeño y sostenido vale más que diez grandes.

Hazlo así: elige uno que puedas cumplir de verdad: «si llegas así, duermo en el otro cuarto», «no voy contigo a esa cena». Y avisado antes, no en caliente.

Herramienta 6

Busca ayuda para ti, aunque él o ella no quiera

Vivir con esto desgasta muchísimo, y muchas parejas aguantan años esperando a que el otro dé el paso para poder pedir ayuda ellas.

Hazlo así: no esperes. Existen grupos para familiares —Al-Anon es el más conocido— y los centros públicos de adicciones atienden también al entorno. Y si hay hijos en casa, esto les está afectando aunque parezca que no.
Cuándo pedir ayuda. Si hay hijos en casa, si hay episodios de violencia, o si tú llevas meses con ansiedad, insomnio o el ánimo por el suelo, esto ya no es solo el problema de tu pareja. Si hay violencia, el 016 atiende las 24 horas, es gratuito y no deja rastro en la factura.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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