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📎 Guía gratuita · Familia

Cuando tu hijo no estudia

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para cuando cada tarde es una bronca por los deberes, ya no sabes si insistir o soltar, y las notas siguen bajando.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a una casa con la ventana encendida
La idea de fondo. Hay dos errores que se repiten en casi todas las casas. El primero es dar por hecho que es falta de ganas sin haber descartado lo que no se ve: dificultades de aprendizaje, vista, sueño, acoso o ánimo bajo. El segundo es pelear por la nota, que es un resultado que llega tarde y no depende solo de él. Lo que sí se puede acordar y comprobar cada día es la conducta: a qué hora se sienta, cuánto rato y dónde. Ahí es donde se gana o se pierde.

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Seis herramientas

Herramienta 1

Antes de nada, descarta lo que no es vaguería

Detrás de un hijo que no estudia hay a menudo algo que no se ve: dificultades de aprendizaje sin detectar, problemas de vista o de oído, acoso, ansiedad, ánimo bajo o falta de sueño crónica.

Hazlo así: habla con el tutor y, si hay dudas, pide valoración al orientador del centro. Y revisa lo básico: si duerme, si ve bien, si tiene amigos. Nada de lo que sigue sirve si hay algo de esto debajo.

Herramienta 2 · La que cambia el foco

Deja de pelear por la nota y pelea por el hábito

La nota es un resultado y llega tarde. Lo que se puede acordar y comprobar cada día es la conducta: sentarse, a qué hora, cuánto rato y dónde.

Hazlo así: acordad una franja fija de estudio, corta y realista, todos los días lectivos. Cumplir la franja se puede ver y se puede reconocer; sacar un notable, no depende solo de él.

Herramienta 3

Prepara el sitio, no solo el horario

Estudiar con el móvil en la mesa y la puerta abierta no es estudiar: es estar delante de los apuntes. Y luego la conclusión es «he estado dos horas y no me cunde», que desanima a cualquiera.

Hazlo así: mesa despejada, móvil fuera de la habitación —no boca abajo, fuera—, y silencio o música sin letra. Tienes la guía «Montar un rincón para concentrarte».

Herramienta 4

Cuidado con convertirte en su cárcel

Vigilar, revisar la mochila, sentarte al lado y preguntar cada rato genera dos cosas: peleas diarias y un chaval que solo estudia cuando le vigilan.

Hazlo así: pasa de vigilar a acordar: qué se hace, cómo se comprueba y qué pasa si no. Escrito y revisado los domingos, no negociado cada tarde.

Herramienta 5

Que estudie haciendo, no releyendo

Casi todos los adolescentes estudian releyendo y subrayando, que es de lo menos eficaz que hay. Se sienten productivos y luego el examen no sale.

Hazlo así: enséñale a cerrar los apuntes e intentar contar el tema en voz alta o por escrito, y a repasar lo de la semana pasada, no solo lo de hoy. Cuesta más y por eso funciona.

Herramienta 6

No pongas toda la relación en las notas

Cuando en casa solo se habla de estudios, el chaval acaba siendo «el que va mal» las veinticuatro horas, y eso hunde las ganas y la relación a la vez.

Hazlo así: protege ratos donde el tema no exista: la cena, un plan del fin de semana. Y busca algo en lo que sí vaya bien y nómbralo en voz alta. Suena a poco y cambia bastante el clima.
Cuándo preocuparse de verdad. Si además ha dejado de ver a sus amigos, duerme fatal, está muy irritable o triste, o se niega a ir al centro, eso ya no es un problema de estudio: hay algo debajo. Tienes las guías «Tu hijo adolescente lo está pasando mal» y «Cuando tu hijo no quiere ir al colegio».

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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