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📎 Guía gratuita · Perfeccionismo

Menos perfeccionismo

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para soltar la autoexigencia que te bloquea y te agota, y hacer las cosas sin sufrir de más. Sencillas, con respaldo, explicadas por un psicólogo.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a un espejo de mano

Si lo que más pesa es la culpa de haber hecho —o no hecho— algo, la guía que buscas es la guía de la culpa.

La idea de fondo. Querer hacer las cosas bien es sano y te lleva lejos. El perfeccionismo es otra cosa: es cuando nada es suficiente, te bloqueas por miedo a fallar y te machacas cuando algo no sale perfecto. No se trata de dejar de esforzarte, sino de dejar de castigarte. Estas herramientas van a eso.

¿Prefieres guardarla o imprimirla? Descárgala en PDF para tenerla a mano.

Seis herramientas

Herramienta 1

Distingue exigencia sana de perfeccionismo

No es lo mismo querer hacerlo bien que necesitar que sea perfecto. La exigencia sana te motiva y disfrutas del proceso; el perfeccionismo te tensa, te paraliza y nunca te deja satisfecho. Saber en cuál estás es el primer paso para aflojar.

Hazlo así: pregúntate si tu meta es "hacerlo bien" o "que no me puedan poner ni una pega". Si es lo segundo, y encima te bloquea o te amarga, ahí está el perfeccionismo tirando de ti.

Herramienta 2

Apunta a "suficientemente bueno"

Lo perfecto es enemigo de lo terminado. Buscar el 100% en todo hace que tardes el triple, lo dejes para más tarde o ni lo empieces. En la mayoría de las cosas, un "suficientemente bueno" cumple de sobra y te deja energía para lo que de verdad importa.

Hazlo así: antes de empezar, decide qué nivel necesita de verdad esa tarea (no todo merece un 10). Para muchas cosas, un notable entregado a tiempo vale más que un sobresaliente que no llega nunca.

Herramienta 3

Ponte un límite de tiempo

El perfeccionismo se alarga infinito: siempre hay algo que retocar. Poner un tope de tiempo corta ese bucle y te obliga a dar por bueno lo que has hecho, que casi siempre está mucho mejor de lo que tu cabeza te dice.

Hazlo así: ponle a la tarea un tiempo razonable y, cuando suene, entrégala o pásala a lo siguiente. El retoque número quince rara vez lo nota nadie más que tú.

Herramienta 4 · La que más cambia las cosas

Sepárate de tu resultado

Debajo del perfeccionismo suele haber una idea: "valgo según lo bien que lo haga". Por eso un fallo se vive como una catástrofe personal. Pero tu valor no es tu último trabajo. Separar lo que haces de lo que eres le quita casi todo el miedo al fallo.

Hazlo así: cuando algo no salga, recuérdate que "esto me ha salido regular" no es lo mismo que "soy un desastre". Un resultado es un resultado; no define lo que vales.

Herramienta 5

Trátate como a alguien que quieres

El perfeccionista se habla fatal cuando falla ("qué inútil", "otra vez igual"). Y machacarte no te hace mejorar: te hunde y te da más miedo intentarlo. Tratarte con la amabilidad con la que tratarías a un amigo es lo que de verdad te ayuda a seguir.

Hazlo así: cuando te pilles en pleno reproche, pregúntate qué le dirías a un amigo en tu lugar, y dítelo a ti igual. Tienes más sobre esto en la guía «Hablarte mejor».

Herramienta 6

Atrévete a hacerlo imperfecto a propósito

La mejor forma de perderle el miedo a lo imperfecto es comprobar que no pasa nada. Hacer algo "a medias" a propósito, en algo de poco riesgo, te demuestra que el mundo no se acaba, y afloja el nudo poco a poco.

Hazlo así: elige algo pequeño y hazlo aposta un poco menos "perfecto": manda el mensaje sin releerlo diez veces, entrega sin el último retoque. Verás que la mayoría de las veces nadie lo nota, y tú ganas libertad.
Y si te supera. Si la autoexigencia te bloquea hasta el punto de no empezar las cosas, te quita el sueño, te amarga los logros o te hace sufrir de verdad, no es "ser muy responsable": es algo que se trabaja muy bien, y se vive con mucho más alivio después. Un profesional puede ayudarte.

Y si lo que pesa no es el listón sino sentirte mal con los demás todo el rato, tienes la culpa.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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