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📎 Guía gratuita · Autoestima

Llevarte mejor con tu cuerpo

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para cuando te cuesta verte, evitas fotos, playa o probadores, y llevas años pensando que estarás bien cuando cambie algo del espejo.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a un espejo de mano
La idea de fondo. La imagen corporal y el cuerpo son cosas distintas. Por eso hay gente que adelgaza, cambia y sigue igual de incómoda: lo que estaba mal no era la talla, era la relación. Lo que sí mueve esto es bastante concreto: dejar de comprobarte, dejar de compararte, limpiar lo que ves cada día y dejar de aplazar la vida hasta que el cuerpo dé permiso. No va de quererte mucho de golpe; va de dejar de estar todo el día pendiente.

¿Prefieres guardarla o imprimirla? Descárgala en PDF para tenerla a mano.

Seis herramientas

Herramienta 1

El problema no está en el espejo

La imagen corporal es cómo te ves, no cómo eres. Por eso los cambios físicos rara vez arreglan el malestar: quien se odiaba el cuerpo antes suele encontrar otro defecto después.

Hazlo así: fíjate en si el malestar sube y baja durante el mismo día con el mismo cuerpo. Si sube los días malos, lo que está hablando ahí no es tu cuerpo: es el ánimo.

Herramienta 2 · La que más se nota

Corta las comprobaciones

Mirarte de perfil, pellizcarte, pesarte a diario, probarte esa ropa a ver si entra, compararte con la gente en la calle. Cada comprobación calma un instante y sube la vigilancia el resto del día.

Hazlo así: elige la que más repitas y quítala una semana: tapa el espejo del baño, guarda la báscula, límite de una mirada al vestirte. Va a costar los primeros días y luego baja.

Herramienta 3

Limpia lo que ves cada día

No es cuestión de voluntad: si pasas media hora al día viendo cuerpos filtrados, la referencia de lo normal se desplaza sin que te enteres. Es un efecto medido, no una teoría.

Hazlo así: entra en tus redes y silencia sin remordimiento todas las cuentas de cuerpos, dietas y «antes y después». Sigue a gente que hace cosas, no que enseña abdominales. Se nota en dos semanas.

Herramienta 4

Deja de evitar

La playa, las fotos, la ropa que te gusta, el gimnasio, el sexo con luz. Cada cosa que evitas confirma que hay algo que esconder y hace la siguiente más difícil.

Hazlo así: haz una lista de lo que estás evitando por tu cuerpo, ordénala de menos a más y empieza por la primera esta semana. No esperes a sentirte a gusto para hacerlo: el orden es al revés.

Herramienta 5

Cámbiale el trabajo al cuerpo

Cuando el cuerpo solo sirve para ser mirado, cada día es un examen. Cuando además sirve para algo —nadar, cargar, bailar, andar lejos—, la relación cambia sola.

Hazlo así: elige una actividad física por lo que te hace sentir y no por lo que quema, y una forma de disfrute que no tenga nada que ver con el aspecto. Dos cosas, esta semana.

Herramienta 6

Vigila cómo te hablas

Nadie mejora tratándose mal, y esto está bastante estudiado: la autocrítica dura no motiva, desgasta. Además, lo que te dices delante de otros lo aprenden tus hijos.

Hazlo así: cuando te pilles con una frase dura, pregúntate si se la dirías a alguien a quien quieres. Si no, reformúlala en algo que sí dirías. Tienes la guía «Hablarte mejor» para esto.
Un aviso importante. Si además hay restricción de comida, atracones, vómitos, ejercicio compulsivo o el peso te ocupa gran parte del día, esto ya no es solo imagen corporal y conviene consultarlo cuanto antes con tu médico de cabecera o con un profesional de salud mental: los trastornos de la conducta alimentaria se tratan mucho mejor cuanto antes se cogen.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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