← Todas las guías
📎 Guía gratuita · Pareja

Irse a vivir juntos

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis conversaciones que conviene tener antes de firmar nada, y que casi nadie tiene. Media hora ahora ahorra discusiones enteras después.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a dos bocadillos de diálogo enfrentados
La idea de fondo. Casi ninguna pareja discute por el hecho de convivir: discute por cosas que nunca se hablaron porque parecían obvias. Y no eran obvias, eran las costumbres de cada casa. Lo que evita la mayoría de los conflictos del primer año no es querer más, es haber puesto en palabras lo que cada uno daba por hecho.

¿Prefieres guardarla o imprimirla? Descárgala en PDF para tenerla a mano.

6 herramientas

Herramienta 1

Contad cómo era vuestra casa, no cómo será esta

Cada uno llega con un manual invisible de la casa en la que creció: a qué hora se cena, si se friega al momento, si se entra sin llamar. Nadie lo ha elegido y todo el mundo lo defiende como si fuera lo normal.

Hazlo así: una conversación de media hora contando cómo funcionaba tu casa de pequeño. Se descubren más diferencias en esa charla que en tres meses conviviendo, y sin que nadie tenga que tener razón.

Herramienta 2

Repartid por tareas, no por porcentajes

«Lo hacemos todo a medias» no sobrevive a la primera semana: se convierte en que uno lleva la cuenta y el otro no sabe que hay cuenta.

Hazlo así: lista de tareas concretas —compra, basura, baño, papeleo, comida— y cada una con dueño. Se revisa a los dos meses. Es menos romántico y es lo que evita la discusión de «es que siempre me toca a mí».

Herramienta 3

Hablad del dinero con números

Aquí es donde más se calla y más se acumula. Repartir el alquiler a medias con sueldos muy distintos es justo en apariencia y desigual en la práctica, y el que va justo no lo dice.

Hazlo así: poned los dos números encima de la mesa y decidid: a medias, o proporcional a lo que gana cada uno. Y un bote común para lo de la casa, aparte de lo de cada uno. Escrito, aunque sea en una nota del móvil.

Herramienta 4

Acordad el rato de estar solo

Vivir juntos borra los ratos de estar sin nadie, y para bastante gente eso es lo que más se echa de menos, aunque cueste decirlo porque suena a rechazo.

Hazlo así: decidlo en alto y sin que nadie se lo tome a mal: cuánto rato solo necesita cada uno y cuándo. Pedirlo antes de necesitarlo evita tener que pedirlo de mala manera.

Herramienta 5

Poned una cita fija para lo pendiente

Sin un momento acordado, las quejas salen cuando revientan: a las once de la noche y con la palabra «siempre» dentro.

Hazlo así: veinte minutos una vez por semana para lo de la casa. Aburrido a propósito. Es el sitio donde van las cosas pequeñas, y por eso las pequeñas no se hacen grandes.

Herramienta 6

Decidid qué pasa si sale mal

Es la conversación que nadie quiere y la que más tranquilidad da. No es desconfiar: es que si nadie lo ha pensado, una ruptura se decide con prisa y con contrato de por medio.

Hazlo así: quién se queda el piso, cómo se avisa, con cuánto tiempo. Diez minutos. Se guarda y ojalá no se use, como cualquier otro seguro.
Y si te supera. Si ya estáis conviviendo y todo son discusiones, no significa que os hayáis equivocado: casi siempre es esto mismo, sin haberlo hablado y con seis meses de intereses. Una terapia de pareja corta desatasca esto muy bien.

Para las conversaciones, están preparar una conversación y discutir mejor en pareja. Y para el dinero, discutir de dinero en pareja.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

Cómo trabajo y cómo pedir cita →