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📎 Guía gratuita · Familia

Llevarte con la familia de tu pareja

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para cuando las comidas familiares acaban en discusión en el coche de vuelta y ya no sabes si el problema son ellos o sois vosotros.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a una casa con la ventana encendida
La idea de fondo. Casi todos estos conflictos se malinterpretan. Parecen un problema con la suegra, el cuñado o quien sea, y casi siempre son un problema de reparto entre la pareja: cuánto tiempo, qué prioridad, quién pone los límites. Por eso las conversaciones con ellos no arreglan nada mientras vosotros dos no estéis de acuerdo. Y por eso funciona tan bien una regla sencilla: cada uno habla con los suyos.

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Seis herramientas

Herramienta 1

El problema casi nunca es la suegra: es el reparto

La mayoría de estos conflictos no se dirimen entre tú y ellos, sino entre tú y tu pareja. Cuando cada uno defiende a su familia, la discusión no la gana nadie.

Hazlo así: antes de hablar con nadie de fuera, poneos de acuerdo los dos: cuánto tiempo, qué días, qué temas están fuera. Sin ese acuerdo previo, cualquier conversación con ellos acaba mal.

Herramienta 2 · La regla de oro

Cada uno habla con los suyos

Es la regla que más conflictos ahorra. Un mensaje sobre límites suena a información viniendo del hijo y a ataque viniendo del yerno o de la nuera.

Hazlo así: lo que haya que decirle a tus padres, se lo dices tú; lo que haya que decirle a los suyos, se lo dice tu pareja. Sin excepciones, aunque a uno de los dos le cueste más.

Herramienta 3

Discute la conducta, no la persona

«Tu madre es una metomentodo» obliga a tu pareja a defenderla y ahí se acabó la conversación. «Cuando comenta lo que gastamos, me siento juzgado» no obliga a nada.

Hazlo así: habla de situaciones concretas y de cómo te dejan a ti. Y no acumules: una cosa cada vez, no la lista de los últimos ocho años.

Herramienta 4

Dosifica en lugar de romper

Entre las comidas de todos los domingos y no verse hay muchísimo espacio, y casi nadie lo usa. Se puede cambiar la frecuencia, la duración, el sitio o quién está delante.

Hazlo así: prueba con visitas más cortas, en terreno neutral o con un plan que tenga hora de final. Cambia más de lo que parece, y no exige ninguna conversación difícil.

Herramienta 5

Con nietos de por medio, decidís vosotros

La crianza es de los padres, y ahí los límites tienen que ser claros aunque incomoden: horarios, comida, pantallas, castigos, fotos en redes.

Hazlo así: poned dos o tres normas innegociables y las decís una sola vez, sin discutirlas cada visita. Si no se respetan, se ajusta el tiempo que pasan solos con los niños.

Herramienta 6

Acepta que puede no gustarte, y ya

No hace falta querer a la familia de tu pareja. Hace falta un trato civilizado, unas horas al año y una relación que no se resienta por ello.

Hazlo así: baja el listón: el objetivo no es llevarte bien, es que las comidas no arruinen el fin de semana. Con eso suele bastar, y quita mucha presión.
Cuándo pedir ayuda. Si esto se ha convertido en el tema recurrente de vuestras discusiones, si uno de los dos se siente solo defendiendo su postura, o si hay un conflicto abierto que dura años, es de las cosas que mejor se desatascan en terapia de pareja: normalmente en pocas sesiones, porque el trabajo es de acuerdos y no de heridas profundas.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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