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📎 Guía gratuita · Duelo

Duelo por una mascota: cómo se pasa

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para cuando se muere un animal con el que has convivido años y por dentro te está doliendo mucho más de lo que te atreves a decir.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a una vela encendida
La idea de fondo. El duelo por un animal tiene una dificultad añadida: se llora a solas. Casi nadie te da baja, ni pésame, ni permiso para estar mal más de dos días, y esa falta de reconocimiento social hace que el proceso se atasque. La pérdida es real, la vinculación era real y el duelo también. Lo que sigue es lo mismo que ayuda en cualquier duelo, ajustado a lo que tiene este de particular.

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Seis herramientas

Herramienta 1

Es un duelo, aunque te digan que no

Lo más doloroso de perder a un animal suele ser lo de fuera: «era un perro», «cógete otro». Ese mensaje te deja sin permiso para estar mal, y un duelo sin permiso se alarga. La vinculación con un animal que ha estado contigo diez o quince años es real y su pérdida se procesa como cualquier otra.

Hazlo así: no discutas con quien no lo entienda ni intentes justificarte. Busca a la gente que sí lo entiende, aunque sean dos personas, y con el resto no entres al trapo.

Herramienta 2

Cuenta con la culpa, que casi siempre aparece

Con los animales la culpa tiene una forma concreta: la decisión de la eutanasia, «lo dejé demasiado tarde», «lo hice demasiado pronto», «no vi los síntomas», «no estuve en el último momento». Es prácticamente universal y casi siempre desproporcionada respecto a lo que sabías entonces.

Hazlo así: escribe qué sabías en aquel momento, no lo que sabes ahora. Casi siempre decidiste con la información que tenías y pensando en su sufrimiento, no en tu comodidad.

Herramienta 3

Los cambios de rutina duelen más que el momento

El golpe grande se lleva peor por acumulación: la hora del paseo, el ruido al abrir la puerta, el comedero, el hueco en el sofá. Cada rutina rota es un recordatorio a lo largo del día.

Hazlo así: no vacíes la casa de golpe ni conserves todo intacto durante meses: los dos extremos suelen doler más. Ve retirando cosas a tu ritmo y llena algunas de esas franjas con otra actividad, aunque sea salir a andar a la misma hora.

Herramienta 4

Hazle un cierre, aunque te parezca una tontería

Los rituales funcionan porque le dan al duelo un lugar y una forma. Con los animales casi nunca hay ninguno, y por eso muchas veces queda una sensación de que se fue sin más.

Hazlo así: algo pequeño y tuyo: una caja con su collar y unas fotos, plantar algo, escribirle una carta contándole cómo fue vuestra vida. Se hace una vez y ayuda más de lo que parece.

Herramienta 5

Cuida a quien también le quería

Si hay niños en casa, evita el «se ha ido» o «se ha dormido»: confunde y a veces genera miedo a dormir. Se puede decir con palabras claras y adaptadas a la edad, y dejarles participar en el cierre.

Hazlo así: diles la verdad con sencillez, permíteles preguntar las veces que necesiten y déjales poner algo en la caja o dibujar. Y cuenta con el otro animal de la casa, si lo hay: es frecuente que busque, coma menos o esté decaído unas semanas.

Herramienta 6

Otro animal, cuando sea por él y no contra el vacío

No hay un plazo correcto para volver a adoptar, y quien te dice que esperes un año y quien te dice que mañana mismo están los dos improvisando. Lo que importa es desde dónde lo haces.

Hazlo así: pregúntate si lo quieres a él o quieres que se acabe el vacío. Si es lo segundo, espera: el animal nuevo no va a poder competir con un recuerdo, y eso es injusto para los dos.
Cuándo pedir ayuda. Si pasados varios meses el dolor sigue igual de intenso y te impide funcionar, si la culpa por la decisión de la eutanasia te ocupa la cabeza casi todo el día, o si esta pérdida ha destapado otras que tenías guardadas, hablarlo con un profesional ayuda y no es ninguna exageración.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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