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📎 Guía gratuita · Familia

Cuando a tu hijo le dan un diagnóstico

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para las semanas después de un diagnóstico —TDAH, autismo, dislexia, lo que sea—, cuando no sabes por dónde empezar ni qué hacer con lo que sientes.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a una casa con la ventana encendida
La idea de fondo. Un diagnóstico hace dos cosas a la vez, y por eso descoloca tanto: explica cosas que llevabais tiempo viendo, lo cual alivia, y abre un futuro que no habíais imaginado, lo cual asusta. Las dos reacciones son normales y conviven. Lo que ayuda en estas primeras semanas es concreto: no decidir nada grande en caliente, informarte en sitios serios y no en foros de madrugada, y pedir los apoyos del colegio pronto y por escrito.

¿Prefieres guardarla o imprimirla? Descárgala en PDF para tenerla a mano.

Seis herramientas

Herramienta 1

Los primeros días son de choque, y está bien

Aunque lo sospecharas, oírlo dicho por un profesional golpea. Es normal sentir alivio y miedo a la vez, o pensar cosas que luego te avergüencen. No dice nada malo de ti como madre o padre.

Hazlo así: no tomes decisiones importantes esa primera semana. Deja que baje el ruido antes de reorganizar la vida entera.

Herramienta 2 · La que conviene no perder

Tu hijo sigue siendo el mismo de ayer

Un diagnóstico no cambia a un niño: cambia lo que sabéis de él. Ayer era el mismo y os parecía bien; el papel solo explica cosas que ya veíais.

Hazlo así: cuando te descubras mirándolo «a través» del diagnóstico, vuelve a lo concreto: qué le gusta, qué se le da bien, de qué se ríe. Eso sigue intacto y es lo que sostiene.

Herramienta 3

Entérate bien, pero elige dónde

La búsqueda a las dos de la mañana en foros deja peor de lo que empezó, y buena parte de lo que hay por ahí es falso o directamente comercial.

Hazlo así: usa fuentes serias —asociaciones de referencia, hospitales, colegios profesionales— y pregunta al profesional que os atiende qué leer. Y desconfía de todo lo que prometa curación o «recuperación total».

Herramienta 4

El colegio, cuanto antes y por escrito

Muchos apoyos existen y no se activan porque nadie los pide. Y lo hablado en un pasillo no queda registrado en ninguna parte.

Hazlo así: pide reunión con el tutor y con el orientador, lleva los informes y pide por escrito qué medidas se van a aplicar. Guarda copia de todo: te va a hacer falta cada curso.

Herramienta 5

Cuidado con que el diagnóstico ocupe la casa entera

Es fácil que todo pase a girar alrededor: las conversaciones, los planes, los hermanos en segundo plano y la pareja convertida en equipo de logística.

Hazlo así: protege ratos sin el tema: en la cena, un día del fin de semana, un rato a solas con cada hermano. Y busca momentos con tu pareja donde no se hable de esto.

Herramienta 6

Habla con quien ya ha pasado por ahí

La información la da el profesional, pero lo de vivir con ello lo cuentan mejor otras familias. Y baja mucho la sensación de estar solo.

Hazlo así: busca la asociación de tu zona. Suelen tener grupos de familias, orientación sobre ayudas y trámites, y gente que ya sabe qué papeles hacen falta.
Cuándo pedir ayuda para ti. Si pasados unos meses sigues sin poder dormir, si te has quedado sin vida propia o si la pareja está en tensión constante, pedir ayuda no es desatender a tu hijo: es lo que te permite sostener. Los padres y madres en esta situación tienen bastante más ansiedad y más ánimo bajo que la población general, y casi nunca consultan.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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