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📎 Guía gratuita · Familia

Cuando tu hijo se va de casa

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para las semanas siguientes a que se vaya: la habitación vacía, las tardes que no sabes en qué ocupar y las ganas de llamar cada día.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a una casa con la ventana encendida
La idea de fondo. Cuando un hijo se va no se acaba solo su presencia: se acaba un papel que llevabas veinte años ocupando y que organizaba tus días. Por eso mucha gente cree que echa de menos a su hijo y lo que echa de menos, además, es a quien era ella cuando él estaba. Distinguir las dos cosas cambia lo que hay que hacer. Y hay una regla práctica: el hueco se llena igual, así que conviene llenarlo tú antes de que se llene solo de estar pendiente de él, porque eso desgasta a los dos.

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Seis herramientas

Herramienta 1

Lo que duele no es solo su ausencia

Cuando un hijo se va, se acaba a la vez un papel que llevabas veinte años ocupando y que organizaba tus días. Mucha gente cree que echa de menos a su hijo y lo que echa de menos, además, es a quien era ella cuando él estaba.

Hazlo así: sepáralo en dos: cuánto es echarle de menos a él y cuánto es no saber qué hacer con tus tardes. Se llevan de forma distinta.

Herramienta 2 · La que evita lo demás

Llena el hueco antes de que se llene solo

El hueco se llena igual, y si no lo ocupas tú suele llenarse con estar pendiente de él: llamadas, mensajes, preocupación. Eso desgasta a los dos.

Hazlo así: ponle día y hora esta semana a dos cosas tuyas. No hace falta que te ilusionen todavía: hace falta que estén en el calendario.

Herramienta 3

Acordad cómo os vais a hablar, y no lo dejes al azar

Sin acuerdo, uno llama cuando le apetece y el otro contesta cuando puede, y las dos partes acaban dolidas. Con un acuerdo, la llamada deja de ser un examen.

Hazlo así: proponle algo concreto: «¿te va bien que hablemos los domingos?». Y entre medias, mensajes sin esperar respuesta inmediata.

Herramienta 4

Deja de resolverle cosas que ya puede resolver

Seguir gestionándole el papeleo, el médico o el dinero mantiene la relación de antes y le quita la ocasión de aprender. Y a ti te deja de guardia permanente.

Hazlo así: la próxima vez que te pida ayuda con algo, pregúntate si podría hacerlo él. Si puede, acompáñale la primera vez y no la segunda.

Herramienta 5

Mira qué pasa con tu pareja ahora que estáis solos

Muchas parejas llevan años organizadas alrededor de los hijos y, cuando se van, se encuentran cenando en silencio. No significa que se haya acabado nada: significa que hay que volver a construir algo.

Hazlo así: planificad algo que hacer juntos que no tenga que ver con los hijos, cada semana. Cuesta al principio y es exactamente el trabajo que toca ahora.

Herramienta 6

Cuenta con que el bajón tenga fecha

Los primeros días con la habitación vacía, la primera Navidad, su cumpleaños. Son picos previsibles, y saber que vienen quita la mitad del susto.

Hazlo así: apúntalos y prepáralos: que no sean días de estar sola en casa. Y no midas cómo vas por esos días.
Cuándo pedir ayuda. Si a los meses sigues sin poder con el día, si has dejado de ver gente o si esto ha destapado algo con tu pareja que no sabéis cómo hablar, merece la pena mirarlo con alguien: son de los momentos de la vida en los que la terapia rinde más y hace falta poco tiempo. Tienes el nido vacío y hijos adultos que se alejan.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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