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📎 Guía gratuita · Autoestima

Cuando te comparan con otros

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para las comidas familiares en las que siempre sale lo bien que le va a tu hermano, y para lo que se te queda dentro después.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a un espejo de mano
La idea de fondo. Cuando alguien te compara está diciendo algo sobre sus propios criterios, no sobre tu valor. Tratar la comparación como si fuera un dato objetivo es lo que hace el daño. En la práctica hay dos cosas que funcionan: contestar a lo concreto sin entrar a discutir la etiqueta —«yo llevo mi ritmo», y cambias de tema—, y aceptar que si es tu familia probablemente no van a dejar de hacerlo, así que lo que se decide de antemano es tu respuesta y cuánto rato te quedas. Y hay una trampa mayor: si te compararon mucho de pequeño, esa voz acaba siendo la tuya.

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Seis herramientas

Herramienta 1

La comparación es de quien la hace, no tuya

Cuando alguien te compara con tu hermano, con un compañero o con quien sea, está diciendo algo de sus propios criterios, no de tu valor. Aceptar la comparación como si fuera un dato objetivo es lo que hace daño.

Hazlo así: cuando te venga, pregúntate: «¿esto es una medida de algo, o es lo que a esa persona le parece importante?». Casi siempre es lo segundo.

Herramienta 2 · La que corta sin bronca

Contesta a lo concreto, no a la etiqueta

Discutir contra «tu hermano sí que se ha buscado la vida» no lleva a ningún sitio, porque no es un argumento: es una valoración. Lo que sí se puede contestar es el hecho.

Hazlo así: una frase sin drama y sin defenderte: «yo llevo mi ritmo». Y cambias de tema. No hace falta ganar la conversación.

Herramienta 3

Si es tu familia, no esperes que dejen de hacerlo

En muchas familias comparar es la forma de hablar, y llevan cuarenta años haciéndolo. Esperar a que cambien para dejar de sentirte mal es poner tu bienestar en manos de otro.

Hazlo así: decide de antemano qué vas a contestar y cuánto rato vas a estar. Puedes ir a la comida y marcharte a los noventa minutos: eso también es una respuesta.

Herramienta 4

Cuidado con competir para demostrarlo

La reacción natural es demostrar que valemos: trabajar más, contar los logros, buscar la aprobación. Funciona un rato y deja tu vida decidida por la opinión de otro.

Hazlo así: pregúntate si lo que estás haciendo lo harías igual si nadie se enterara. Si la respuesta es no, eso no es tuyo: es una respuesta a la comparación.

Herramienta 5

Mira si la voz que compara ya es la tuya

Lo más caro de que te comparen mucho de pequeño es que se aprende a hacerlo solo. Al final ya no hace falta que nadie diga nada: te comparas tú, con todo el mundo y todo el rato.

Hazlo así: fíjate cuántas veces al día te comparas sin que nadie te haya dicho nada. Ahí está el trabajo de verdad, y lo desarrollo en deja de compararte.

Herramienta 6

Elige con quién hablas de lo que te importa

No todo el mundo tiene que enterarse de tus planes. Contarle un proyecto ilusionante a quien va a compararte es garantizarte una respuesta que te va a doler.

Hazlo así: haz la lista de a quién le cuentas qué. No es esconderse: es no ponerle en la mano a alguien un palo para pegarte.
Cuándo pedir ayuda. Si esto viene de lejos, si te ha dejado con la sensación permanente de no dar la talla, o si cada reunión familiar te hunde varios días, eso se trabaja bien y en un tiempo razonable. Tienes deja de compararte, mejorar tu autoestima y celos entre hermanos.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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