Cosas para trabajar en casa (y cuáles no)
Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649 · Actualizado en 2026
La lista de compra del teletrabajo suele empezar por la silla y acabar por el escritorio elevable, y las dos son las compras grandes que menos se usan a los tres meses. Lo que de verdad se nota es más pequeño y más barato: subir la pantalla a la altura de los ojos. Pero antes de nada conviene decir lo que no arregla nada de esto.
Lo que sí vale la pena, y para qué
En cada apartado te enlazo la búsqueda, no un modelo concreto: así comparas precios tú y no te mando a un producto que igual mañana ya no está. Te oriento por criterio, no por marca.
Un soporte para subir la pantalla
La pantalla del portátil está treinta centímetros por debajo de donde debería, y ocho horas mirando hacia abajo se pagan en cuello y hombros. Mucha gente lleva meses atribuyendo a estrés una tensión que es postura. Un soporte cuesta quince o veinte euros y se nota en una semana. Con una pega: si subes la pantalla, necesitas teclado aparte.
Teclado y ratón aparte
No es un capricho: con la pantalla arriba, el teclado del portátil te obliga a encoger los hombros. Cualquiera decente vale; no hace falta gastarse lo que cuesta un teclado mecánico de tres colores. Treinta euros los dos.
Un cojín lumbar, o una toalla enrollada
La silla de mil euros es lo primero que la gente mira y casi nunca lo que necesita. Lo que cambia la postura es apoyar la zona lumbar y tener los pies en el suelo. Un cojín lumbar de veinte euros y, si no llegas al suelo, un reposapiés o una caja de cartón hacen casi todo el trabajo.
Una lámpara de escritorio que solo enciendas para trabajar
Suena raro y es de lo más útil de la lista. Sin desplazamiento no hay señal de que empieza y acaba la jornada, y por eso el trabajo se derrama sobre la noche. Encender una lámpara concreta al empezar y apagarla al terminar es un ritual de treinta segundos que le dice a tu cabeza que se acabó. Vale cualquiera, mejor con temperatura regulable.
Tapones o un sonido constante
Trabajar en casa no es trabajar en silencio: hay obras, vecinos y familia. Contra el ruido de fondo lo que funciona es taparlo con un sonido constante más que intentar cancelarlo, y contra los ruidos secos, tapones de dos euros.
Lo que te haga levantarte cada hora
Quien trabaja en casa da la mitad de pasos que quien va a una oficina, y eso se nota en el ánimo antes que en la báscula. No hace falta comprar un escritorio elevable de setecientos euros: hace falta cualquier cosa que te levante de la silla.
Lo que no te recomiendo comprar
Esta parte es la importante, y es la que casi nunca sale en las guías de compras.
La silla de gaming
Están pensadas para verse bien, no para pasar ocho horas: respaldo demasiado reclinado, asiento estrecho y un apoyo lumbar que rara vez cae donde tienes tú la lumbar. Si vas a gastarte dinero en una silla, que sea una de oficina probada sentándote en ella, no elegida por fotos.
Las gafas «anti luz azul»
Los ensayos que las han comparado con gafas normales no encuentran diferencias claras ni en fatiga visual ni en sueño. Lo que sí cansa la vista es no parpadear y no mirar lejos nunca. Eso es gratis: cada rato, mirar por la ventana algo que esté lejos durante veinte segundos.
El escritorio elevable, de entrada
Puede estar bien, pero es la compra grande que más gente hace primero y menos usa a los tres meses. Antes de gastarte eso, arregla la altura de la pantalla y prueba a levantarte cada hora, que es lo que de verdad buscabas.
Las aplicaciones de productividad, otra más
Instalar la cuarta app de tareas es una forma muy conseguida de sentir que estás trabajando sin trabajar. Si el problema es que no paras, ninguna app lo arregla: lo arregla una hora de final.
Y lo que de verdad manda
Si de toda la página te llevas una cosa: sube la pantalla y ponte un teclado aparte. Son treinta y cinco euros y hacen más por tu cuello que cualquier silla. Y si lo que te está pasando es que no paras, que trabajas de noche y que ya no distingues la casa del trabajo, eso no se compra: mira trabajar en casa sin reventar.
¿Y si quieres trabajarlo con alguien?
Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.
Cómo trabajo y cómo pedir cita →Aviso: aquí no se cobra comisión por nada. No hay marcas patrocinadas en esta página y no recomiendo nada que no le diría a un paciente en consulta. Cuando algo no vale la pena, lo pone.