Compararte en redes sociales
Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649
Seis herramientas para cuando abres el móvil un momento y lo cierras con la sensación de que todo el mundo lo lleva mejor que tú.
¿Prefieres guardarla o imprimirla? Descárgala en PDF para tenerla a mano.
Seis herramientas
Herramienta 1
Comparas tu detrás con el escaparate de otro
Tú te conoces los días malos, las dudas y lo que no cuentas. De los demás ves lo que han elegido enseñar, de entre lo mejor que les ha pasado. No es una comparación injusta: es que directamente no es una comparación.
Herramienta 2 · La que de verdad funciona
Cuenta las cuentas, no las horas
Se suele atacar el tiempo total de pantalla y el problema casi nunca es el tiempo: son cinco o seis cuentas concretas que te dejan peor cada vez. Bajar el tiempo sin tocar esas cuentas no cambia nada.
Herramienta 3
Silencia, que no es lo mismo que dejar de seguir
Mucha gente no quita a nadie por no montar un lío o por no quedar mal. Silenciar resuelve eso: dejas de verlo, sigues siendo seguidor y nadie se entera.
Herramienta 4
Cambia mirar por hacer
El daño no está en las redes: está en pasar el rato mirando vidas en vez de teniendo la tuya. Media hora de consumo pasivo deja peor que media hora de cualquier cosa que hagas tú, aunque sea una tontería.
Herramienta 5
Cuidado con el bucle de publicar y mirar
Publicar algo y volver cada diez minutos a ver cuánto ha subido es el mismo mecanismo que una máquina tragaperras: recompensa impredecible. Y deja el ánimo colgando de un número.
Herramienta 6
Fuera de la cama y fuera de la primera hora
Los dos momentos que más pesan son el último de la noche y el primero de la mañana, porque son los que tiñen el sueño y el día entero. Y son los más fáciles de cambiar.
¿Y si quieres trabajarlo con alguien?
Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.
Cómo trabajo y cómo pedir cita →