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📎 Guía gratuita · Ansiedad

Cafeína y ansiedad

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para cuando el corazón se acelera sin motivo, duermes regular y llevas años sin plantearte cuánta cafeína entra al día.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a una alarma que suena
La idea de fondo. La cafeína hace en el cuerpo casi lo mismo que la ansiedad: acelera el corazón, tensa, sube la alerta. Por eso, cuando ya vas activado, no notas «el café»: notas ansiedad, y buscas la explicación en otra parte. Hay dos cosas que casi nadie mira: el total real del día —que incluye té, refrescos de cola, energéticas y chocolate— y la hora, porque la cafeína tarda cinco o seis horas en reducirse a la mitad y estropea la profundidad del sueño aunque te duermas bien. Y hay un círculo que se sostiene solo: duermes mal, tiras de café, y eso te hace dormir peor.

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Seis herramientas

Herramienta 1

La cafeína hace exactamente lo mismo que la ansiedad

Acelera el corazón, tensa el cuerpo, sube la alerta y deja las manos algo temblonas. Si ya andas activado, no notas «el café»: notas ansiedad, y buscas una explicación por otro lado.

Hazlo así: la próxima vez que te suba de golpe, mira cuánto llevas tomado hoy. La correlación suele aparecer en cuanto uno se molesta en mirarla.

Herramienta 2 · Por dónde empezar

Cuenta el total del día, no las tazas

Casi todo el mundo cuenta cafés y se olvida del té, los refrescos de cola, las bebidas energéticas, el chocolate negro y los preentrenos. Y una taza de cafetera no es una taza de máquina: puede haber el triple.

Hazlo así: apunta tres días todo lo que lleve cafeína, con la hora. El total real suele sorprender; el reparto por horas, más todavía.

Herramienta 3

La hora importa tanto como la cantidad

La cafeína tarda unas cinco o seis horas en reducirse a la mitad, y bastante más en algunas personas. Un café de media tarde sigue haciendo efecto a medianoche aunque te duermas sin problema: lo que estropea es la profundidad del sueño.

Hazlo así: ponte un corte: nada de cafeína después de las dos o las tres de la tarde. Es el cambio que más se nota y no obliga a dejar el café.

Herramienta 4

Baja poco a poco, o el remedio parece peor

Cortar de golpe da dolor de cabeza, irritabilidad y niebla durante unos días, y casi todo el mundo interpreta eso como «yo sin café no funciono» y vuelve. Es abstinencia, y pasa.

Hazlo así: baja un 25% cada semana. Si tomas cuatro, tres la semana que viene. Sustituye por descafeinado en la misma taza y a la misma hora: gran parte del enganche es el ritual.

Herramienta 5

Cuidado con el círculo café-mal sueño-más café

Duermes mal, al día siguiente tiras de cafeína, esa cafeína te vuelve a estropear el sueño y al día siguiente necesitas más. Es un círculo que se sostiene solo y que no se ve desde dentro.

Hazlo así: si te reconoces aquí, empieza por la hora de corte y no por la cantidad. Suele romper el círculo antes que ninguna otra cosa.

Herramienta 6

Dos semanas de prueba, y comparas

Discutir en abstracto sobre si te sienta mal no lleva a ningún sitio. Comprobarlo, sí, y hacen falta menos días de los que parece.

Hazlo así: dos semanas con el corte de las dos de la tarde y el total a la mitad, apuntando cada día cómo has dormido y cómo has estado de nervios. Luego comparas. Con datos se decide mucho mejor que con opiniones.
Cuándo pedir ayuda. Si bajas la cafeína y la ansiedad sigue igual, eso también es información útil: significa que el problema no era el café y que hay algo debajo que sí se puede tratar. Puedes situarte con los tests y empezar por calmar la ansiedad.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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