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📎 Guía gratuita · Cuidados

Cómo ayudar a alguien con ansiedad

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para cuando tu pareja, tu hijo o un amigo lo está pasando mal con la ansiedad y tú no sabes si estás ayudando o empeorándolo.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a una nube de lluvia con un sol detrás
La idea de fondo. Hay una trampa aquí que casi nadie conoce y que conviene saber pronto: la ayuda que más se da es la que peor va. Acompañarle siempre, hacer por él lo que le da miedo, contestar otra vez que no pasa nada. Todo eso alivia en el momento y sostiene el problema, porque le confirma que sin esa ayuda habría ocurrido algo. Tiene nombre —acomodación— y retirarla poco a poco, hablado y de acuerdo entre los dos, es de lo que más mejora el pronóstico.

¿Prefieres guardarla o imprimirla? Descárgala en PDF para tenerla a mano.

Seis herramientas

Herramienta 1

No discutas con el miedo

«No va a pasar nada», «es una tontería», «tranquilízate». Se dicen con buena intención y no funcionan nunca: quien tiene ansiedad ya sabe que es desproporcionado, y oírlo solo añade la sensación de ser un pesado.

Hazlo así: cambia el convencer por el acompañar: «entiendo que lo estés pasando mal, estoy aquí». Suena a poco y hace mucho más.

Herramienta 2 · La que más cambia el pronóstico

Cuidado con ayudar de más: eso se llama acomodación

Es lo más importante de esta guía y casi nadie lo sabe. Hacerle las llamadas, acompañarle siempre, comprobar por él, responderle a la duda por décima vez: cada una de esas ayudas alivia hoy y mantiene el problema mañana. Tiene nombre —acomodación familiar— y es uno de los factores que peor pronóstico da.

Hazlo así: haz la lista de lo que estás haciendo por él que él podría hacer. No lo quites de golpe ni a escondidas: háblalo, y retirad una cosa cada vez, juntos.

Herramienta 3

Deja de dar tranquilidad a demanda

Contestar una y otra vez «que sí, que está bien» calma cinco minutos y enseña que la calma viene de fuera. Y al día siguiente hacen falta más preguntas.

Hazlo así: pactadlo antes, en frío: «cuando me lo preguntes otra vez, te voy a recordar que ya lo hemos hablado, y no es por no ayudarte». Acordado no se vive como abandono.

Herramienta 4

Pregunta qué le sirve, y hazle caso

Lo que ayuda cambia mucho de una persona a otra: a unos les va el contacto físico y a otros les agobia; unos quieren hablar y otros que les distraigan.

Hazlo así: pregúntalo cuando esté tranquilo, no en pleno pico: «cuando estás así, ¿qué te ayuda y qué te agobia?». Y apúntalo, que en el momento no se acuerda ninguno de los dos.

Herramienta 5

Reconoce los pasos, no solo los resultados

Si solo se celebra que haya conseguido hacer algo entero, se pierde de vista todo el trabajo intermedio, que es donde está el mérito.

Hazlo así: nombra los intentos: «has entrado, aunque hayas salido a los cinco minutos». Eso es exactamente lo que hay que reforzar.

Herramienta 6

No te olvides de ti

Convivir con la ansiedad de alguien desgasta: se acaba organizando la vida alrededor de lo que él puede o no puede, y con culpa por estar harto.

Hazlo así: protege cosas tuyas y habla con alguien de cómo lo llevas. Y si la situación os supera, ir a terapia con la familia incluida da mejores resultados que ir solo el que la tiene.
Cuándo pedir ayuda. Si la ansiedad de esa persona os está condicionando la vida a los dos, si lleva meses sin mejorar o si tú estás agotado, merece la pena que lo trabaje con un profesional, y que tú puedas participar: en muchos casos incluir a la familia mejora los resultados. Tienes también «Ayudar a alguien que sufre» y «Dónde pedir ayuda».

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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