Investigadores siguieron a 69 adultos hospitalizados por lesiones traumáticas intencionales (violencia) durante 4 años, descartando quienes ya tenían TEPT al inicio. Midieron el consumo de cannabis y síntomas de estrés postraumático en el seguimiento a los 6-12 meses, junto con calidad de vida.
Los resultados muestran una asociación fuerte: los pacientes con TEPT posterior usaban más cannabis antes (29% vs 3%) y después (42% vs 13%) que quienes no desarrollaron TEPT. Además, quienes tenían TEPT reportaban peor calidad de vida en todos los aspectos evaluados.
Esto sugiere que el cannabis y el TEPT van de la mano en supervivientes de violencia, aunque el estudio no aclara si el cannabis causa el TEPT, lo agrava, o si se usa como automedicación. Lo importante es que los clínicos deben preguntar específicamente por consumo de cannabis cuando sospechen TEPT tras un trauma violento.