Un estudio comparó los síntomas de estrés postraumático (TEPT) en 39 mujeres supervivientes de agresión sexual en el último año: 19 de ellas habían sido agredidas con drogas y 20 sin ellas. También se incluyó un grupo control de 35 mujeres sin trauma. Los resultados mostraron que ambos grupos de supervivientes cumplían criterios diagnósticos de TEPT a tasas similares, pero las mujeres agredidas con drogas presentaban menos síntomas generales y menos graves, especialmente en reexperimentación, angustia, evitación y disociación.
Crucialmente, ambos grupos de supervivientes reportaron un deterioro significativo en su funcionamiento sexual comparado con antes de la agresión. Un análisis exploratorio sugirió que la hiperactivación (estado de alerta excesiva) estaba más asociada con este deterioro sexual que otros síntomas de TEPT como cambios negativos en el pensamiento y el estado de ánimo.
Estos hallazgos subrayan que la agresión sexual con drogas produce un patrón distintivo de síntomas traumáticos. Los autores proponen que ir más allá del diagnóstico categórico de TEPT, enfocándose en síntomas específicos, podría mejorar las intervenciones personalizadas y señalan que la hiperactivación podría ser un objetivo terapéutico importante.