Un equipo de investigadores ha analizado cómo nuestro cerebro responde a las experiencias en directo, distinguiendo entre dos conceptos clave: la «presencia física» (estar aquí y ahora) y la «presencia social» (compartir la experiencia con otros). Utilizando electroencefalogramas portátiles durante conciertos y actuaciones de danza, midieron la actividad cerebral de múltiples espectadores simultáneamente.
Los resultados muestran que durante las actuaciones en directo existe una sincronía neural dinámica entre los asistentes: sus cerebros «se sincronizan» literalmente. Además, descubrieron que la presencia física (el hecho de estar allí en persona) genera patrones de sincronía neural diferentes a los que produce ver la misma actuación grabada. La presencia social, por su parte, incrementa la activación cerebral de los espectadores, reflejada en cambios específicos en la actividad eléctrica del cerebro.
Estos hallazgos sugieren que nuestro cerebro responde de manera distinta a dos aspectos separados de una actuación en directo: el contenido (lo que ocurre en el escenario) y el contexto (estar físicamente allí, con otras personas). Esto podría explicar por qué recordamos las experiencias en vivo como algo especial, memorable y transformador, algo que resulta difícil de replicar en un laboratorio.