El dolor agudo y crónico tras la cirugía sigue siendo un problema importante en medicina perioperatoria. Un equipo científico ha revisado qué sabemos sobre la predicción personalizada del dolor posquirúrgico, examinando los modelos pronósticos existentes y sus limitaciones para entender cómo avanzar hacia predicciones verdaderamente individualizadas.
El estudio encontró que los factores de riesgo individuales —ya sean clínicos, psicológicos, psicofísicos o quirúrgicos— no son suficientes por sí solos para estratificar el riesgo de cada persona. Los modelos multivariantes existentes tienen un poder discriminatorio moderado en el mejor de los casos, y ninguno ha sido validado externamente. Además, muchos presentan un alto riesgo de sesgos metodológicos.
Para avanzar, los investigadores sugieren que debemos integrar múltiples dominios (biológicos, psicofísicos y psicosociales) usando inteligencia artificial, además de implementar marcos organizativos como los Servicios de Dolor Transicional y la Toma de Decisiones Compartida. En resumen: el dolor posquirúrgico es un fenómeno de red, y necesitamos verlo como tal.