Un equipo de investigadores comparó las experiencias de 39 pacientes ingresados en una unidad psiquiátrica aguda que habían vivido un episodio de aislamiento con la perspectiva del personal que los atendió. Mediante entrevistas realizadas poco después del aislamiento y mediciones estandarizadas de ansiedad, depresión y estrés agudo, el estudio reveló diferencias significativas: los pacientes percibían mucho menos beneficio en el aislamiento que el personal (P<0.001). Las mujeres reportaron niveles notablemente más altos de ansiedad, depresión y estrés agudo que los hombres.
Otros hallazgos importantes incluyen que los pacientes con episodios de aislamiento más largos tenían mayor distorsión en la percepción del tiempo transcurrido, y que la disponibilidad percibida del personal se asociaba positivamente con cómo los pacientes evaluaban el beneficio de la medida. Estos datos sugieren que la relación terapéutica y la sensación de apoyo juegan un papel central en cómo se experimenta esta intervención.
Los resultados apuntan hacia la necesidad de mejorar las prácticas mediante sesiones estructuradas de reflexión después del aislamiento y enfoques sensibles al trauma. La brecha persistente entre lo que pacientes y profesionales entienden sobre esta medida subraya la importancia de fortalecer la alianza terapéutica y reconocer especialmente la vulnerabilidad emocional diferencial según género.