Investigadores estadounidenses entrevistaron a 93 mujeres negras de Nueva Jersey que habían dado a luz en los últimos 24 meses para entender cómo la anticipación del racismo afectaba su relación con el cuidado perinatal. Los resultados muestran que muchas de estas mujeres entraban en el sistema de salud esperando ser tratadas mal: temían resultados negativos de salud (conscientes de la crisis de mortalidad materna negra) y anticipaban ser etiquetadas, ignoradas o rechazadas por sus proveedores médicos.
Esta anticipación generaba un doble efecto problemático: por un lado, una vigilancia y ansiedad constante sobre su salud y la de sus bebés; por el otro, un cambio en su comportamiento para evitar confirmar estereotipos, regulándose a sí mismas para no ser percibidas como "difíciles". La investigación utiliza análisis temático sobre entrevistas en profundidad, respetando un enfoque comunitario participativo.
Esta realidad crea una carga psicológica profunda que daña la relación paciente-proveedor antes de que comience. Los autores subrayan que estas estrategias de afrontamiento basadas en el miedo no son irracionales, sino respuestas necesarias a desigualdades clínicas reales en los resultados de salud.