Investigadores británicos entrevistaron a 18 mujeres de entre 40 y 60 años sobre cómo utilizaban prácticas corporales —entrenamiento de fuerza, yoga e inmersión en agua fría— para navegar la menopausia. El análisis mostró que estas mujeres experimentaban la menopausia como un proceso biopsicosocial complejo, donde los síntomas psicológicos resultaban más perturbadores que los físicos, y donde el apoyo profesional limitado las llevaba a crear sus propios "kits de herramientas" personalizados, combinando terapia hormonal con prácticas corporales.
Las participantes describieron estas prácticas como generadoras de alivio sintomático, mayor autoconciencia y desarrollo de identidad. El disfrute y la sensación de eficacia personal fueron clave para mantener estas actividades a largo plazo. Además, muchas se convirtieron en educadoras informales, abogando por una educación más temprana y recursos inclusivos y basados en evidencia.
Los hallazgos subrayan la necesidad de un enfoque integral de la menopausia que reconozca la agencia de las mujeres, aunque el estudio reconoce que la muestra era relativamente privilegiada y con buena alfabetización sanitaria. Esto apunta hacia un cambio en cómo entendemos y apoyamos esta etapa vital.