El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es una condición neurodel desarrollo que afecta a la atención, el control de impulsos y la regulación emocional a lo largo de la vida. Aunque los fármacos funcionan, muchas personas se benefician de añadir intervenciones psicológicas y cambios en el estilo de vida. Este artículo revisa las estrategias sin medicamento respaldadas por evidencia que pueden ayudar en atención primaria.
La gestión del TDAH implica un enfoque multimodal: combinar tratamiento farmacológico con psicológico. Enfoques como la terapia cognitivo-conductual y el entrenamiento conductual de padres refuerzan las funciones ejecutivas, la regulación emocional y el afrontamiento. También importan los apoyos ambientales en la escuela y las estrategias organizativas en casa y el trabajo.
Factores como el sueño regular, el ejercicio físico y las rutinas estructuradas influyen directamente en la intensidad de los síntomas. El médico de cabecera tiene un papel fundamental en educar al paciente, detectar casos temprano y derivar a profesionales de psicología o servicios de salud mental especializados cuando sea necesario.