Investigadores analizaron 242 estudios (185 comparaciones) realizados entre 2006 y 2023 sobre programas proactivos de resiliencia dirigidos a empleados en ocupaciones de alto estrés: policías, bomberos, sanitarios y militares. El objetivo era evaluar si estos entrenamientos mejoraban la resiliencia y la adaptación psicológica (estrés, ansiedad, depresión y síntomas de TEPT).
Los resultados muestran efectos positivos a corto plazo: la resiliencia mejora con un tamaño del efecto de 0,43, el estrés baja (0,42), y la ansiedad y depresión también disminuyen (0,28 en ambas). Sin embargo, a largo plazo solo se mantienen los beneficios en resiliencia y estrés; los efectos sobre ansiedad, depresión y TEPT tienden a desaparecer.
La calidad de la evidencia varía de baja a muy baja, y los autores advierten que ningún estudio tuvo un riesgo bajo de sesgo. Factores como la edad, género y duración del programa influyeron, pero de forma inconsistente. El tipo de ocupación, la teoría detrás del programa o si se impartió en grupo, individual u online no marcaron diferencias significativas.