Investigadores del estudio HUNT en Noruega siguieron a casi 28.000 adultos de entre 35 y 60 años durante más de tres décadas. Evaluaron su salud mental al inicio y midieron su fragilidad física (capacidad funcional y resistencia) después de los 70 años, utilizando dos métodos diferentes y rigurosos.
Los resultados fueron claros: quienes reportaron problemas mentales entre los 35 y 49 años mostraron niveles significativamente más altos de fragilidad tres décadas después. El efecto fue también notable (aunque ligeramente menor) en quienes tenían problemas mentales entre los 50 y 60 años.
Esto sugiere que cuidar la salud mental en la mediana edad no es solo importante para el bienestar presente, sino que también parece influir en cómo envejecemos físicamente. Los investigadores subrayan que envejecer bien depende tanto de factores psicológicos como físicos.