Investigadores del estudio HUNT en Noruega siguieron a casi 28.000 adultos de entre 35 y 60 años desde 1984, evaluando su salud mental mediante cuestionarios. Tres décadas después, en 2017-2019, midieron el nivel de fragilidad física en casi 10.000 de esos participantes ya mayores de 70 años, usando dos métodos científicos distintos. Los resultados mostraron que quienes reportaron problemas mentales en la mediana edad presentaban mayores niveles de fragilidad en la vejez, especialmente si esos problemas aparecieron antes de los 50 años.
La asociación fue significativa: en el grupo de 35-49 años con problemas mentales, la fragilidad medida fue considerablemente mayor que en quienes no los tuvieron. En el grupo de 50-60 años, la asociación existía pero era más modesta. Los investigadores controlaron variables como edad, sexo, educación y estilos de vida para asegurar que los resultados no se explicaban solo por otros factores.
Estos hallazgos subrayan que nuestra salud mental y física están profundamente conectadas a lo largo de la vida. No significa que la depresión o ansiedad en la mediana edad cause inevitablemente fragilidad, pero sí que ambas están relacionadas en el envejecimiento. El estudio refuerza la importancia de cuidar la salud mental como parte integral del envejecimiento saludable.