Investigadores adaptaron una tarea de innovación con herramientas compuestas —originalmente resuelta por loros Goffin— para niños humanos. La prueba consistía en usar un palo para empujar una bola sobre una plataforma que liberaba una recompensa. Se evaluaron 204 participantes: 187 niños de 4 a 8 años y 17 adultos.
Los resultados muestran un aumento gradual en la capacidad de innovación: desde el 50% en niños de 3-4 años hasta casi el 90% en niños de 7-8 años. Los adultos alcanzaron el 94%. Además, replicaron un hallazgo conocido: la mayoría de niños que fracasaron inicialmente tuvieron éxito tras recibir indicaciones o ver una demostración.
Este estudio aporta perspectivas valiosas sobre cómo se desarrolla la capacidad de innovación con herramientas en humanos y permite comparaciones más cercanas con otras especies animales, enriqueciendo nuestra comprensión de la evolución cognitiva.